27 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Aveces da la escalofriante sensación de que aquí no pasa nada. Que son un espejismo los casi cinco millones de españoles en el paro (más de 17.000 en la comarca) y que el país parece precipitarse hacia la bancarrota. Los ferrolanos (naroneses, en mi caso) hacemos cuentas para llegar a fin de mes mientras nos suben los impuestos, nos bajan los sueldos... Pero ¿a qué no saben qué trae de cabeza estos días a los grupos municipales de Ferrol? Nada menos que el hermanamiento con la ciudad australiana de Adelaida. Menudo rebumbio. De locos. La oposición ha puesto el grito en el cielo y amenaza con tumbar la propuesta que va hoy a pleno. O sea, se opone al hermanamiento. Y lo hace ahora, cuando el expediente se empezó a gestar hace tres años. Incomprensible. Claro, utilizan sus argumentos. Esgrimen que el momento económico no está para grandes alegrías y ahí puede que tengan razón, pero en realidad ¿es tan trascendental para las cuentas municipales aprobar un hermanamiento? Yo creo que no. Más me parece todo una nueva muestra del juego político que hace meses se traen entremanos los políticos de la plaza de Armas. Un síntoma más de que los intereses de partido están ahora más que nunca por encima de todo y que lo importante es desgastar al de enfrente, en este caso, al PSOE. Esto no es una proclama a favor del grupo socialista y su propuesta de hermanamiento con Adelaida. Es una especie de llamamiento al sentido común y a la lógica. Vale (hasta cierto punto y siempre que se mantenga la coherencia) que se enzarzen con las obras de la plaza, con los sueldos, con ... no sé con cuestiones verdaderamente importantes, pero ponerse a la greña por ¡un hermanamiento! Yo si fuera de Adelaida y me enterase de lo que pasa por estos lares estaría un poco ofendida. Tenemos estrechos lazos ya con Cartagena, Cádiz, Viana do Castelo, Masaia (Nicaragua), Vila do Conde... Hay hermanos por todas partes, ¿por qué no en las Antípodas?