El modelo

Francisco Varela

FERROL

Ahora que acaba de entrar en funcionamiento la planta de hormigones especiales de As Pontes CT-Rad parece obligado hacer un pequeño balance de las políticas de reindustrialización de Ferrolterra. Desde aquella mítica Zona de Urgente Reindustrialización de 1985 se han sucedido diferentes planes con aciertos palmarios, como la planta de fabricación de aglomerado del grupo Tojeiro en San Sadurniño y desastres como la conservera El Cisne, cuyas naves achatarradas vemos en una parcela próxima. El blanco y el negro de la misma política.

Sucede que, en todo caso, el fracaso de la conservera, que se llevó también por delante con su contaminación del Xuvia una pequeña piscifactoría de truchas, no invalida el que la Administración persevere en dirigir el asentamiento de nuevas empresas para la corrección de desequilibrios económicos interterritoriales. La propia Poligal, ahora noticia por su ERE, nació al socaire de ayudas públicas. Otro ejemplo negativo fue la factoría de lácteos que se construyó en A Gándara y hoy está cerrada... Pero, ¿qué habría ocurrido sin estas medidas? Una política industrial correcta, acompañada de la planificación urbanística adecuada para que cada empresa se instale en el lugar que corresponde, es el mejor camino para áreas como la ría de Ferrol, a pesar de los claroscuros que quedan dichos. No hay más que ver la alternativa anárquica de permitir el asentamiento en cualquier parte como lo sucedido en As Lagoas, en Narón, donde corregir implica un esfuerzo e inversión muy superior a lo que habría supuesto hacerlo correctamente. Contra los defensores del sálvese quien pueda y el modelo ultraliberal, está CT-Rad: un proyecto serio y solvente, un inversor local y el apoyo decidido de la Xunta (anterior)... Tres pies sobre los que se asienta una alternativa. Cuando falla alguno, siempre por mirar para otro lado, impericia de la Administración o amiguismo, el producto es la chatarra y el descrédito, pero no falla el modelo.