«En África están peor que yo»

Ana de Antonio

FERROL

Carmen Casal, de 48 años, descubrió el pasado mes de abril que tenía cáncer de mama, una enfermedad que solo en este año ha atacado a 97 personas en Ferrol

26 oct 2009 . Actualizado a las 12:11 h.

Tenía por costumbre ir a nadar bien temprano. Un día del pasado mes de abril se notó una tos algo fuera de lo normal y allí mismo levantó los brazos para echar un ojo a sus costillas. Fue cuando descubrió que una pequeña arruga rodeaba parte de su pecho derecho.

Carmen Casal tiene 48 años y tiempo atrás decidió dejar de trabajar para dedicarse más a sus padres y suegros, todos mayores de 80 años. Casada y con una hija, esta vecina de Fene era la que, como ella dice, «solía tirar del carro». El cáncer de mama que anunciaba aquella arruga no ha podido con ella, aunque reconoce que ahora tira del carro con menos ganas.

Es una de las 97 personas que en lo que va de año han descubierto en el Área Sanitaria de Ferrol que padece la enfermedad. En su caso, tener dos tías atrapadas por este mal la hizo estar con la mosca detrás de la oreja durante mucho tiempo. «Me lo esperaba y al principio no lo tomé demasiado mal», asegura a pocos días de someterse a la cuarta sesión de quimioterapia.

Solía acudir al ginecólogo privado. «Él me tenía muy controlada con mamografías periódicas», recuerda. Pero tras su fallecimiento, hace unos cuatro años, Carmen optó por acudir al Sergas para continuar sus revisiones. Sin embargo, explica, «en todo este tiempo no me hicieron ninguna prueba, me dijeron que era malo radiarse tanto». No había cumplido todavía los 50 años, la edad que marca el servicio gallego de salud para iniciar en las mujeres los controles cada dos años.

Pase por Urgencias

Consultó con su médico de cabecera aquella arruga, quien le recomendó que acudiera a Urgencias. «La cirujana me mandó una prueba cuyo resultado tardó más de un mes. No pude esperar a saber si tenía cáncer o no y el día antes de recoger el diagnóstico repetí la prueba por lo privado. Fue cuando me enteré de que tenía la enfermedad».

El 31 de junio se sometió a la primera operación y poco más de un mes después a la segunda. Aunque al principio no lo llevaba del todo mal, lo cierto es que estos días le está resultando «difícil». El cansando le provoca que a veces no tenga ganas de levantarse, ni siquiera de dar la vuelta en la cama. El agotamiento está intentando ponerle la zancadilla.

A ella, a los otros 96 casos registrados en lo que va de año en el Área Sanitaria de Ferrol y a tantos otros. También a las 132 personas a las que el pasado año dieron la mala noticia. De ellas, 33 tenían menos de 50 años -diez menores de 40-, 28 entre 50 y 60 años, 32 hasta los 70 y 39 más de esa edad.

Siempre hacia adelante

Apenas una semana después de la celebración del Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, el pasado 19 de octubre, Carmen Casal recomienda a quienes se encuentran ahora en la situación por la que ella pasó hace unos meses «que se espabilen y que se muevan. Hay que estar alerta en todo el cuerpo, no solo en los pechos».

Intenta seguir adelante con su vida, «no te puedes dejar vencer por esta enfermedad». Tiene a su favor que siempre fue activa, «solía hacer muchas actividades y no paraba». También su manera de plantearse la vida le dio ánimos, «yo nunca lloraba, ni por cualquier cosa ni por las importantes». El cáncer de mama, en cambio, ya le ha arrancado unas cuantas lágrimas.

Pero su valioso optimismo le hace ver que «siempre hay que gente que no está bien y eso hace que le quite importancia a lo que estoy pasando. Desde luego, los pobres de África que no tienen para comer lo están pasando peor que yo».

Contra la fatiga oncológica

También le ayuda haber hecho caso a la recomendación de su hija cuando le advirtió de que en el polideportivo municipal de Fene, en San Valentín, se impartían clases de gimnasia para vencer la fatiga oncológica. Allí encuentra a personas que, al igual que ella, lo que quieren es aliviar el dolor y no hablar de enfermedades. Desde que el Concello puso en marcha esta iniciativa, su horario y alumnos no han hecho más que aumentar.

El profesor, José Antonio Barcia, no para de recibir halagos de quienes esperan de él poder olvidarse por unos minutos de que el cáncer las come por dentro. El monitor, convencido de que cuando se habla de cáncer la educación física tiene mucho que aportar, ha conseguido con la demanda de sus clases que el Concello de Fene no dudara en ampliar el horario hasta contar hoy con tres grupos distintos.

El cáncer de mama ha hecho que Carmen Casal comprobara en primera persona que el servicio de Oncología del Marcide «cuenta con buenos médicos, pero pocos para la cantidad de pacientes que tiene». Asegura que «somos muchos y a veces los facultativos no tienen tiempo de escucharte». Mientras avanza su tratamiento, Carmen no quiere pensar en qué ocurrirá en los meses próximos. A veces, dice, «es mejor no pensarlo, prefiero tocar madera».