En el transcurso del pasado mes de mayo, las oficinas del Servicio Público de Empleo de la ciudad cerraron el mes con 15.685 parados, casi 3.000 más que los que había registrados en ese mismo mes del año anterior.
La mayoría de las personas afectadas por la lacra del paro buscan salir de esa situación por todos los cauces posibles, como el Servicio Cameral de Orientación Profesional (SCOP), gratuito tanto para los demandantes como para los empresarios que ofertan un puesto de trabajo.
Solo en los dos últimos meses, la Cámara de Comercio ha registrado 102 peticiones, frente a las 37 presentadas en ese mismo período del 2008, es decir, casi el triple del pasado año.
La crisis económica y sus repercusiones en el mercado laboral se dejan notar de forma inversamente proporcional en el número de ofertas de trabajo. En estos momentos, el SCOP tramita 11 propuestas. Así, por cada oferta se reciben diez demandas.
Diversidad
María López, técnica de este servicio, explica que, actualmente, cuentan con tres ofrecimientos de empleo para comerciales; y uno para una dependienta de pescadería, de técnico de prevención, de calderero, de peluquera, ayudante de camarero, ingeniero y diseñador de interiores. Sin embargo, incidió en el hecho de que la mayoría de las ofertas que suelen llegar a este servicio son para comerciales del sector de seguros y también para hostelería.
Aunque durante los primeros meses del año las ofertas se contaban con los dedos de una mano, en las últimas semanas el número de propuestas se han reactivado.
Pese a todo, las 22 ofertas registradas por el SCOP desde enero hasta la actualidad constituyen un volumen un 50% inferior a las tramitadas en el mismo período del pasado año.
Currículos
Los interesados en utilizar este servicio solo tienen que presentar sus ofertas o currículos con las demandas en la Cámara, o bien a través de la página web, en donde también están colgados todos los ofrecimientos.
Y en cuanto al perfil de los impulsores de las demandas, María López sostiene que «en estos momentos recibimos bastantes trabajadores de la construcción, mayores de 45 años, con dificultades de recolocación».