Vecinos y oposición exigen un plan «integral» para el barrio de Recimil

Luís A. Núñez

FERROL

La asociación de residentes y los partidos políticos coinciden en que el pintado «no soluciona» el problema

09 jun 2009 . Actualizado a las 21:37 h.

Los vecinos de Recimil han digerido durante el pasado fin de semana el proyecto cromático del Concello de Ferrol para dar otro color a las fachadas del barrio. Y, al margen de debates sobre la tonalidad elegida, el punto de inflexión en el que coinciden tanto los agentes sociales como los políticos es el de exigir una solución «integral» que trascienda más allá de la pintura de las paredes.

«Hay gente que cae en trampas de este estilo y piensan si el rojo es más bonito o no», sentenciaba ayer al respecto el presidente de la asociación de vecinos, Jesús Caselas. Y explicó que la actuación, que costará dos millones de euros, «es una obra que en dos o tres años no servirá para nada si no se continúa con la rehabilitación» del barrio.

El representante de los residentes de las más de 1.100 viviendas de Recimil sentenció que «la pintura le dará una protección [a las fachadas], pero el estado de los edificios es aún peor». Sostiene que «hay cosas más urgentes» para compensar el deterioro de los inmuebles. Y aseveró que «los tejados y el resto de estructuras de los edificios» deberían ser una prioridad del gobierno municipal. De todos modos, Caselas apunta que «cualquier obra en el barrio es bienvenida».

La misma opinión la comparten los partidos que forman el bloque de la oposición en el Concello de Ferrol. El principal partido sentado en la bancada contraria al gobierno, el PP (con 7 de 25 concejales), considera el repintado de las casas baratas como «un parche». En palabras de su portavoz, José Manuel Rey Varela, el proyecto «ni mejora la calidad de vida de los vecinos de Recimil ni de los ferrolanos».

Rey Varela afirma que los ciudadanos «piden una solución definitiva» para el barrio; y considera desproporcionado «gastar dos millones de euros en pintar unos edificios que se caen por dentro y por fuera».

Por su parte, la responsable del segundo partido de la oposición, Yolanda Díaz (IU tiene 4 ediles), rehuyó pronunciarse ayer al respecto. No obstante, la postura histórica de su grupo se perfila en defensa de la rehabilitación del barrio. Y el pintado, en opinión del alcalde Vicente Irisarri, será la antesala de un proyecto más amplio de restauración.

A la contra se postuló también el dirigente de Independientes por Ferrol (IF, con 3 concejales), Juan Fernández. Ya en el anterior mandato abanderó junto a sus socios de gobierno del PP un proyecto para hacer añicos la barriada y reconstruirla de nuevo. Ayer sentenció al respecto que «gastar dinero en rehabilitar supone hundir el barrio por muchos años más». Fernández señaló que el presupuesto de dos millones de euros es «un gasto innecesario» ya que, espetó, «hay que buscar otra solución» para el barrio.

«Contra la rehabilitación»

También acusó al gobierno ferrolano de «confundir a la ciudadanía buscando toda cuanta trampa se puede hacer en política». Y apeló a que «los ferrolanos, que son los verdaderos propietarios del barrio, ya han decidido y están en contra de la rehabilitación».

Incluso el portavoz del BNG (2 ediles), partido que impulsó desde la Consellería de Vivenda la protección del barrio para evitar su derribo en favor de la rehabilitación, sentenció ayer que el proyecto cromático «é un lavado de cara que en nada soluciona a problemática do barrio». Según Xoán Xosé Pita, el pintado y la reparación de los aleros no evitará «os problemas cos tellados, as cubertas, as grietas na fachada...»

En su opinión, esa intervención «é un parche para saír na foto». Y exige al gobierno local que tome «unha decisión en firme sobre se rehabilitar ou non, pero que non maree a perdiz».