Un conductor novel de Narón causa un siniestro en Cantón con cuatro veces la tasa de alcohol y pregunta a los agentes si daría positivo de ser más veterano al volante
23 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.A la cabeza se debió echar las manos J.M.D., vecino de Narón de 24 años, cuando en la mañana de ayer se le pasó la borrachera y se percató del estropicio que había causado unas horas antes. El joven, que apenas acumula un año de experiencia al volante, bajaba por la carretera de Irmandiños hacia el Cantón de Molins cuando, al tomar la curva que enfila la recta de Herrerías, se marcó un recto y acabó frenando unos cien metros dentro de los jardines municipales.
Eran las cuatro de la madrugada. Y los equipos del servicio de emergencias que acudieron a instruir el atestado del accidente se extrañaron al ver que tanto el conductor del flamante Honda Civic con matrícula 4735GFH como sus dos acompañantes se partían de risa en el exterior del vehículo contemplando el siniestro y sacando fotos con el móvil.
«Esto lo guardamos para la posteridad», comentaban los amigos de J.M.D., según testigos presenciales de los hechos, mientras este era conducido al furgón de Atestados de la Policía Local para practicarle la prueba de alcoholemia.
Según fuentes policiales, esa era la preocupación del joven, que preguntaba una y otra vez a los agentes cuál era el límite de alcoholemia permitido. Pues el resultado fue de 0,68 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, cuatro veces más de lo autorizado en su caso, al colgar en la trasera del Civic la ele de conductor novel. Aún así, J.M.D. preguntó a los agentes: «¿Y cuando me quiten la ele, cuánto puedo dar?»
No era esa la mayor de sus preocupaciones. Y es que la Policía Local ha remitido el caso al Juzgado de Instrucción número 1 de Ferrol, al que probablemente tendrá que acudir el lunes como supuesto responsable penal de un delito contra la seguridad vial.
Cuantiosos daños
Además del coche, que quedó siniestro total, J.M.D. destrozó un tramo del bordillo, se llevó por delante una farola del alumbrado público y desmenuzó uno de los bancos de piedra del Cantón de Molins. «Y no se llevó a nadie por delante porque era de noche», comentaban ayer en el cuartel de la Policía Local.