Aprendiendo a cortar por lo sano en Campolongo

Rocío Pita Parada rocio.pita@lavoz.es

FERROL

Con el espíritu de cortar por lo sano, unos cuarenta aficionados a la horticultura desafiaron ayer al frío y la humedad de la mañana en Campolongo y se calzaron botas y pusieron guantes para empuñar las tijeras y aprender cómo se poda. Lo hicieron en una finca privada como una práctica más de las propuestas por la Asociación Galega da Froita Autóctona do Eume (AGFA). La mayoría procedían de Pontedeume y Redes, lugares donde desde hace tres meses se imparten cursos de fruticultura, pero también de Goente, San Sadurniño y hasta de A Coruña. Aprovechan así el mejor mes para efectuar esta labor en árboles como manzanos o perales, y sobre todo, aprenden «a podar, non a cortar», aseguran desde la organización.

De la importancia de la poda puede hablar con conocimiento de causa el presidente de la entidad, Antonio Fornos Fernández, alma máter de la asociación nacida hace un año para promocionar la producción autóctona y desde 1982 sempiterno campeón del concurso de cestas de frutas que se celebra en Pontedeume por las Festas das Peras. Junto a él, Juan Marcote Suárez, a la sazón secretario de la entidad y, sobre todo, otro enamorado de las peras urracas, de las de manteca del país, de las manzanas, cerezas y demás frutas autóctonas eumesas que, aseguran, no tienen parangón en Galicia. Ambos defienden la triple misión de la poda: sanear, controlar el crecimiento del árbol y favorecer la producción de frutas.

Manuel Fernández Ares, propietario de la huerta utilizada ayer, observaba dentro del grupo cómo a lo largo de la mañana sus manzanos, cerezos y kiwis iban quedando libres del exceso de ramas o de aquellas dañadas. Atiende a las explicaciones del monitor, Alberto Varela, que a lo largo del curso se encarga de explicar a sus alumnos, además de la poda, a cómo preparar el terreno para la plantación, el abonado, la plantación o el conocimiento del patrón, el lugar del tallo donde se realiza el injerto. Hay quien incluso repite. Ana Rodríguez, una vecina de Nogueirosa (Pontedeume), acude por segundo año al curso y piensa volver a realizarlo el que viene. Quiere aprender a cuidar mejor de su huerta, en la que cuenta con medio centenar de ejemplares. «Me he dado cuenta de que era una ignorante en esto y que todo lo hacía al revés», señaló. A su lado, asiente una tocaya, Ana Santolaria, de A Coruña pero con casa en Cabanas, que agrega: «Ahora ya sé no hacerlo mal». Ángel Alonso Torrente, de San Sadurniño, asegura que esto de la fruticultura y su trabajo «é importantísimo e vicioso», como acreditan sus 400 manzanos. Casi nada. Y mientras haya esta inquietud, AGFA no dejará de trabajar en nuevos proyectos que debatirá en asamblea el 30 de enero.

Ayer esta Mirilla miró también hacia el noble arte del teatro. La compañía Animalario representó, con frío y éxito de público incluido, en el Pazo da Cultura de Narón la obra Argelino servidor de dos amos, un texto clásico del italiano Carlo Goldoni revisado por Alberto San Juan y protagonizado por el actor ferrolano Javier Gutiérrez. Por cierto, que al polifacético intérprete le cayeron ayer sobre las tablas 38 añitos, que celebró haciendo lo que más le gusta: trabajar. Pues a cumplir muchos más.