Más de un centenar de personas participaron caminando, corriendo o en bicicleta en la tradicional subida a Chamorro
02 ene 2009 . Actualizado a las 15:56 h.Hay quien pasa el primer día del año de resaca y en la cama y hay quien decide utilizarlo para empezar a eliminar las calorías sobrantes acumuladas por estas fechas. Más de un centenar de personas eligieron ayer la segunda opción y en una salida auspiciada por el Club Montaña Ferrol y con salida desde A Malata, subieron la cuesta de Chamorro, como primera etapa de una ruta por los montes de Serantes, Vilasanche y Valón antes de bajar a A Cabana, donde les aguardaban unas reconstituyentes raciones de callos.
La subida a la ermita tuvo dos variantes: la de los caminantes que realizaron el recorrido paseando en apenas media hora, y la de los más deportistas, que lo hicieron corriendo o en bicicleta. Esta iniciativa popular alcanza ya las dos décadas de existencia, aunque es el undécimo año en el que toma parte activa el club que encabezaXan Ramírez. Las intermitentes lluvias de la mañana no impidieron que jóvenes y mayores participasen en la actividad, que para los montañistas se prolongó durante más de dos horas, en las que recorrieron nueve kilómetros. Ramírez aprovechó para solicitar al Concello la mejora de la senda peatonal que sube a Chamorro, actualmente «indecente e chea de lixo».
Consecuencias de la noche
Mientras los senderistas iniciaban su caminata hacia lo alto, otros emprendían su particular paseo hacia casa, recogiéndose de una larga noche para dar la bienvenida al 2009. Fiestas en los locales y juerga en la calle dejaron como consecuencia varias denuncias vecinales por ruidos y música alta, según informaron fuentes de la policía local. Los efectos de la Nochevieja también se dejaron sentir en la mañana que siguió a la velada en forma de desperdicios esparcidos por las calles. Y también en algunos actos vandálicos, como el que ocasionó daños a varios vehículos estacionados en la calle San Francisco y cuyos autores fueron identificados por los cuerpos de seguridad.
Por lo demás, fue una noche aparentemente tranquila en la que, por esta vez, las carreteras quedaron libres de accidentes de circulación de gravedad. Quizá, en parte, porque muchos de los trasnochadores que optaron por el alcohol, sobre todo los más jóvenes, lo hicieron a bordo del transporte público, a bordo del bus, el taxi o el tren.