La ONU de los virtuosos del piano

FERROL

Más de una veintena de participantes de 15 nacionalidades coinciden en Ferrol

05 nov 2008 . Actualizado a las 11:52 h.

La vigésimo segunda edición del Concurso Internacional de Piano Cidade de Ferrol se ha convertido en una auténtica ONU musical. Desde que el pasado fin de semana comenzaron las pruebas eliminatorias conviven en Ferrol jóvenes virtuosos de este instrumento que para comunicarse utilizan algo más que el universal lenguaje de la música. El inglés es vital en la relación diaria de los 22 participantes que este año se han inscrito. Entre todos suman 15 nacionalidades de tres continentes diferentes: Europa, Asia y América. La lista es de lo más exótica: a países habituales en esta cita como Rusia, Estados Unidos, Japón, Rumanía, Corea o Italia, este año se ha unido como novedad Macedonia, demostrando el alcance internacional y sin fronteras del certamen, según confirmó su coordinador, Narciso Pillo.

Muchos de los concursantes tuvieron que decir hola y adiós a Ferrol en apenas tres días, después de que el lunes de noche se conocieran los nombres de los que pasan a la última ronda eliminatoria y redujesen el número de supervivientes a nueve.

Los seleccionados continúan su carrera hacia el gran concierto final y apuran su tiempo entre los ensayos en el Conservatorio y sus comparecencias ante el jurado del certamen en el Teatro Jofre. El prestigio del premio, su fama de concurso limpio y también su dotación económica (el ganador se llevará 10.000 euros) ha conseguido hacer de ésta una de las ediciones más globales y multinacionales. «Me enteré del concurso por un profesor en Estados Unidos que lo había visto en Internet y me decidí a venir», explica William Villaverde, un cubano con nacionalidad estadounidense que ha logrado pasar el primer filtro.

Valoraciones

Peor suerte corrió el italiano Simone Sala, un joven de 26 años procedente de una larga estirpe de músicos que se remonta 150 años atrás y que se mantiene en la actualidad con un hermano convertido en prestigioso pianista, y dos hermanas: una violinista y otra cantante. Se estrenaba en Ferrol porque «aquí se valora a los músicos por lo que hacen, no por quién le da clases o de dónde procede», argumenta. Su compatriota Scipione Sangiovanni mantendrá el pabellón nacional al menos una fase más. En su caso, lo del piano fue más una cuestión de aprendizaje, porque «cuando era pequeño lo odiaba». Ahora aspira a poder vivir de él. También era su primera visita a la ciudad, en la que ha echado de menos algo de vida. «Las calles estaban desiertas el fin de semana», asegura, aunque tuvo tiempo de probar la comida local y, sobre todo sus precios. «Es todo muy barato», defiende, en comparación con la exigente economía italiana.

La coreana Hye-Youn Park, en cambio, repite. La existencia del concurso ferrolano la conoció estando ya en Berlín, donde reside desde hace doce años. Probó suerte en la antepenúltima edición pero se volvió a casa con las manos vacías y un recuerdo inolvidable que la trajo de nuevo al certamen. Concentrada en asegurarse un mejor papel, como finalmente así lo ha confirmado al pasar el primer filtro, dijo estar encantada de estar en Ferrol, una ciudad de la que recordaba su excelente gastronomía y también las bonitas vistas de la ría que, asegura, pudo ver de nuevo, esta vez desde el conservatorio de Caranza.

Aunque la participación nacional se redujo este año a tres participantes, hay más nuevos españoles. Por ejemplo, Arcaide Troboi, rumano de nacimiento, que vino a España hace seis años con su familia en busca de una vida mejor. En Castellón ha adquirido el dominio del castellano y continúa su formación. «La suerte hay que tenerla, pero también buscarla», sentenció.