«Con la edad se adquiere una sabiduría que no está en los libros»

FERROL

Directora del Centro de Mayores de Caixa Galicia, reivindica el valor del conocimiento que aportan los años; la visión del mundo que va descubriendo, con su paso, el tiempo

24 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Naturalmente, Conchi se llama Concepción. Pero a ella ese nombre no le gusta. O le gusta menos que Conchi, vaya. «No, no, no pongas Concepción -dice, sonriendo-. A mí todo el mundo me llama Conchi. Lo otro queda para el carné de identidad». A la hora de elegir el lugar en la que la fotografiará César Toimil, su rincón preferido de la ciudad, insiste en que sean las instalaciones del centro que ella dirige, en la avenida de Vigo. Y explica, con verdadero entusiasmo, que trabajar con las personas de la tercera edad para ella no es una profesión (aunque, bueno, en cierto sentido sí...), sino ante todo una manera de vivir.

«Yo tuve la suerte, siendo niña -cuenta Conchi- de conocer a mis bisabuelas y a mis bisabuelos. Y eso es algo impagable. Desde entonces he ido adquiriendo la convicción de que con la edad se adquiere un conocimiento que no está en los libros. Un conocimiento que solamente la gente mayor puede transmitir... cuando de verdad la escuchan». Y no es que Conchi no esté contenta con el tiempo en el que le ha tocado vivir, que piense que este no se un buen siglo para caminar por el mundo y por la existencia, pero cree que si bien es cierto «que las nuevas tecnologías le han aportado muchísimo a nuestra sociedad», igual de cierto es que «se han ido perdiendo cosas muchísimo más importantes». Como por ejemplo, el verdadero «afecto por los mayores». «Sin embargo -comenta Conchi-, a día de hoy aún hay culturas en el mundo en las que la jerarquía la aporta el paso de los años, en las que ser mayor te otorga el respeto de toda la comunidad, pero aquí, en cambio...». No termina la frase. Y deja en el aire los puntos suspensivos. Pero lo que ella piensa de cómo ve hoy nuestra sociedad a los ancianos, no puede ser más transparente. A ella le gusta hablar con quienes han visto más de lo que hemos visto nosotros, con quienes llevan en el mundo más tiempo. Y hablar quiere decir en este caso, sobre todo, escuchar, obviamente.

Repite, acudiendo de nuevo a los libros como metáfora, que hay un conocimiento que no puede adquirirse, porque no es allí donde se guarda, en las bibliotecas. El que nace de la experiencia vital. «Lo que pasa -reflexiona en voz alta- es que el tiempo tiene que pasar sobre nosotros mismos para entenderlo. Cuando tú también te vas haciendo mayor, comprendes todo más fácilmente. ¿O no es cierto, acaso -pregunta-, que hay cosas que sólo valoras a partir de la cuarentena...?».