La Feria del Libro de Ferrol ha incrementado ya en un 40% sus ventas con respecto a la edición anterior, y sus organizadores no descartan que este porcentaje pueda incrementarse en diez puntos más si la jornada de hoy, que es la de clausura, mantiene la afluencia de público de las anteriores. «Temos que confesar que estamos sorprendidos -decían ayer los libreros-, porque coas dificultades que pasou a feira de Ferrol ninguén esperaba que as cousas fosen así este ano. Vén moitísima xente, as vendas son realmente boas, e o Cantón está cheo de xente desde que abrimos as casetas ata que as pechamos».
Todos los libreros consultados coinciden a la hora de afirmar que «incrementar a oferta de ocio paralela á propia feira, multiplicar o número de actividades», ha jugado un papel fundamental a la hora de lograr que la feria ferrolana recupere la atención del público. Una atención del público, recuerdan los propios libreros, que indudablemente había perdido, y que puso en serio peligro incluso la continuidad del certamen, que estuvo -ya nadie lo niega ahora- a punto de desaparecer para siempre.
Pero también coinciden al recalcar que ese no ha sido el único factor. «Coinciden moitas cousas -apunta Pedreira, histórico dirigente de los libreros gallegos y propietario de la librería compostelana del mismo nombre-. Desde logo o tempo axudou, pero a cantidade de xente que está vindo á feira no se xunta facilmente. O público volve pasear entre as casetas, e iso e importantísimo -añade-, porque en Ferrol os lectores deixaran de facelo. Eu, por exemplo, cando vin que a carpa de actividades a trasladaban á praza, en vez de situlada ao final do paseo, pensei que era un erro, pero estaba equivocado. Ao final resulta que pasou todo o contrario».
«Se cadra, a carpa situada nun extremo do paseo, como estaba os outros anos -reflexionaba también Pedreira-, acababa sendo unha barreira, non invitaba a pasear arredor dos libros». A media tarde de ayer hubo momentos en los que acceder a algunas casetas, dada la aglomeración de visitantes, llegó a ser realmente difícil. Una situación que, en palabras de los profesionales del sector del libro, no tiene «precedentes» en la historia de la feria de Ferrol. A lo largo de la semana, la programación de la feria ha compaginado los actos puramente literarios, con la presentación de libros de autores como Luis García Montero, con actividades pensadas de manera muy especial para los niños, lo que multiplicó la presencia de las familias.