Crónica | Jaque mate a las tradiciones de Monfero En Val Xestoso, las fiestas las organizan desde siempre mujeres en edad de merecer y recién licenciados militares. Los tiempos cambiaron y los vecinos ya no topan jóvenes en esa situación
11 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.En la parroquia de Val Xestoso, en Monfero, los cambios políticos, sociológicos y la falta de población en el rural le han dado una buena patada a las tradiciones festivas. Para hacer la prueba del algodón está lo que sucedió en San Pedro y lo que el domingo volverá a repetirse con los festejos en honor de la Virgen del Carmen. En la parroquia, desde tiempos ancestrales, y como es común en otros muchos puntos gallegos, los encargados de organizar las fiestas de San Pedro eran los licenciados militares que cada año regresaban al pueblo con su pelo rapado y su hartazgo de la comida de rancho. Tal y como cuentan desde Val Xestoso, el paso de obligatorio a voluntario de la mili hirió de muerte la tradición. Tanto es así que, tras varios años en la cuerda floja, el pasado mes de junio hubo que optar porque otros vecinos se encargasen de que al santo no le fallase la fiesta. Lo hicieron de gran gusto quienes también preparan los festejos de la Virgen de los Remedios. Ahora la pérdida de tradiciones vuelve a la carga. Y lo hace con motivo del Carmen. En esta ocasión, para cumplir con el ritual, en Val Xestoso no tendrían que encontrar a quintos pelones, sino a mujeres casaderas que se pusiesen al frente de la comisión festiva. Hasta hace poco, ésa era una asignatura más que fácil en el pueblo, ya que las ansias de matrimoniarse de las parroquianas daban de sobra para una comisión de fiestas y más que hubiese. Eran otros tiempos. Ahora, como dicen los vecinos, «hay pocas jóvenes y las que lo son no tienen ganas ningunas de casarse». Así las cosas, tras meses en la búsqueda de esas jóvenes dispuestas a pasar por la vicaría en menos de un año, los vecinos han decidido que el horno no está para bollos y que mejor será que del Carmen se encarguen otros, tal y como pasó con el San Pedro. Curiosamente, y como fiel reflejo de esos datos estadísticos que hablan de una Galicia rural pensionista, los festejos los hará el Centro Catequético que, a la sazón, está formado en su mayor parte por el Consejo de Ancianos. Ellos se encargarán de que el día 16 no falten el baile ni el churrasco. El final de esta historia lo ponen los mismos vecinos de Val Xestoso, asegurando que, pese a la pérdida de tradiciones, ni quieren matrimonios prematuros ni que vuelva la mili por decreto. Eso sí que es vecindad.