En dos minutos La ferrolana recuerda que sus comienzos en el teatro también fueron de la mano de Moliére
01 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Marián Bañobre es una de esas actrices que esperan su momento para darse a conocer. Ferrolana -«de Faxardo», explica- de nacimiento, a sus 27 años ha encontrado ya una vía para asentarse en el mundo escénico de Galicia. Y es que los miembros de la Academia de Actores Directores e Técnicos de Escena de Galicia (AADTEG) la reconocieron el pasado martes como la mejor actriz secundaria del año con sus premios María Casares. «Foi unha grande sorpresa porque non o agardaba tan cedo», explica. Quizás por este motivo se subió al coruñés escenario del Rosalía para recoger la jarra y dedicar unas palabras «a todo o mundo». «Falei de máis», reconoce la joven. Y aún le faltó tiempo para dar las gracias. No obstante, Bañobre ya tuvo tiempo para meditar sobre las repercusiones de este galardón: «O premio María Casares non é un trampolín -explica-. Sei de xente que gañou varios e está sen traballo». Por el momento, lo que sí ha conseguido esta joven es darse más a conocer. Marián recuerda que sus primeros pinitos con esto del teatro los dio a los quince años, «nunha agrupación chamada Almas Perdidas do instituto Sofía Casanova. Despois apuntárame a un obradoiro municipal de teatro dirixido por Andrés Pazos». Su primera obra entonces fue una pieza de Moliére, El enfermo imaginario. Justo el autor que quince años más tarde le haría subir al escenario del Rosalía, ya que fue premiada por la obra Tartufo, de la compañía canguesa Teatro de Ningures. Con ellos sigue en la actualidad en el montaje de Misericordia, a pesar de que se califica como «unha actriz mercenaria». El pasado 10 de marzo volvió al Jofre, quince años después de su debut como aficionada.