Crónica | Un club de buceo de Fene toma las uvas de fin de año bajo el agua
18 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?Esto es amor». Al arte de bucear un domingo muy de mañana para comer las doce uvas y beber cava bajo el agua. Amor de amigos es lo que se tienen los submarinistas que ayer hicieron todo eso en las profundidades de la ría de Ares. Querían despedir el año y dar la bienvenida al 2006 juntos, antes de que sus familias los llamasen a capítulo el 31 de diciembre. Y así fue que 21 buceadores del Club de Actividades Subacuáticas Nautilus de Fene se comieron una a una las doce uvas de la suerte al ritmo marcado por una bocina. Tan en serio fue la despedida de año que incluso bebieron cava, a morro, directamente de la botella, pues no era momento de brindis con copas de cristal. ¿Y cómo lo hicieron? Pues cada vez que sonaba la bocina se quitaban el regulador por el que respiran bajo el agua y adentro con la uva. Lo mismo con el trago de cava. Todo como a cámara lenta, como es el mundo submarino. El club Nautilus cuenta con noventa socios de toda la comarca y algunos de más allá. Como Lucía, una sevillana que estudia en Santiago y que ayer confesaba eso del amor al buceo. Esta aficionada se pegó un madrugón para estar a las diez de la mañana en Pontedeume, de cuyo muelle partió la expedición a bordo de un barco con rumbo a una zona de la ría de Ares conocida como Mourón. Allí se encontraron con corrientes y un agua turbia que les impedía ver más allá de sus narices, pero superados los problemas se lanzaron al agua. Regresaron sobre las dos de la tarde después de una despedida de año íntima, silenciosa, en compañía de los peces. Los buceadores volvían con una cara de cansancio digna de la mejor juerga nocturna, pero esta vez el motivo era el esfuerzo físico que supuso para ellos y ellas la hazaña, y también los veinte kilos de peso que portaba cada buceador a sus espaldas. Eso es lo que pesan las botellas de oxígeno, sin contar con las plomadas que se tuvieron que colocar en el cuerpo para permanecer sumergidos y en posición vertical durante tanto tiempo. Agotador, definitivamente. Tras su aventura submarina, los compañeros del Nautilus brindaron de verdad en un bar de Pontedeume. La de ayer fue la primera fiesta de fin de año acuática que organiza el club Nautilus, pero en Ferrol, el Club del Mar, lleva haciéndola hace varios años.