Análisis | Siete cuestiones alrededor de la depuradora Desde el baño personal hasta las obras de los astilleros, todos las aguas residuales van hoy directamente a la ría; antes de tres años se acabará con esas prácticas
08 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Dicen los grupos ecologistas que con un mar muerto en el planeta ya es suficiente. A escala, algo parecido se podría apuntar para la ría de Ferrol, que con las novedades que se han ido instalando en sus aguas -dos puentes, un muelle, un dique de más de un kilómetro de largo- se ha ido empobreciendo sin que las administraciones dieran cumplida respuesta a una de las necesidades más acuciantes de la comarca. Hoy la ría en peor situación en Galicia es la de A Coruña, sostienen biólogos y ecologistas. La de O Burgo, por su tamaño y la población que vierte, está en un momento delicado. Pero la de Ferrol no es que esté mucho mejor y la depuración es esencial. ¿Es un proyecto tan imprescindible? Sí. Es vital para mantener una ría que está considerada como uno de los activos naturales más importantes de Galicia. Sirve de prueba que cada año acuden a la ciudad cientos de especialistas europeos para conocer su diversidad, sus corrientes y los nutrientes. Actualmente a la ría se vierten 60.000 metros cúbicos de residuos cada día. Funciona como una suerte de cloaca natural, pero no puede aguantar todo lo que se arroja, desde un vecino particular hasta los astilleros. ¿Cuándo comenzará a operar? Como muy pronto, las obras han de estar finalizadas antes del 31 de diciembre del 2008. La propio ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, reconoció el pasado mes de septiembre que la obra se ejecuta «con cierto retraso». La ría de Ferrol tiene advertencias ya del Consello de Contas y de otros organismos oficiales han denunciado reiteradamente la falta de saneamiento de la ría. ¿Llega a tiempo? Sencillamente, llega, que ya es algo. Pero el compromiso para la depuración de la ría data de comienzos de los años noventa, cuando la Xunta autorizó el proyecto con un plazo de ejecución de cuatro años. Hoy suena a broma si no fuera un infraestructura tan necesaria para la comarca. Las desavenencias entre Xunta y Defensa por el emplazamiento motivaron que se perdiera una década. ¿Cómo funciona? Opera en cuatro etapas. La primera es la canalización de tuberías hasta A Malata. Desde allí, y a través de una planta de impulsión situada en A Malata -un edificio para el que se está acometiendo un relleno-, se mandan los residuos hasta la Estación de Aguas Residuales (EDAR), en el cabo Prioriño, a través de un túnel hidráulico de 7.300 metros de longitud, cruzando los montes Ventoso y Brión bajo tierra. Esos residuos, una vez tratados en la depuradora, se envían mar adentro totalmente limpios a través de un emisario submarino de más de un kilómetro de longitud. Ahí finaliza el ciclo. ¿Y si hay problemas durante el proceso? No sería extraño, porque ya se produjeron en otros casos. De hecho, en Vigo el mal funcionamiento de su depuradora (ubicada en la zona de Lagares) ha valido una recriminación de la Unión Europea. Si hay problemas en la última fase, en la de expulsión de las aguas tratadas al mar, al localizarse la EDAR en una zona exterior a la ría, las aguas podrían arrojarse directamente al mar sin tratar. Sería un mal menor. Más problemático sería si ocurriese en la estación de bombeo, en A Malata. Según los técnicos, las posibilidades son mínimas. Aseguran, además, que cuanto esté en funcionamiento no desprenderá olores en la zona. ¿Limpiará toda la ría de Ferrol? No. El proyecto en marcha depurará las aguas residuales de Neda, Narón y Ferrol. Se estima que prestará servicio a cerca de 100.000 personas. La margen sur de la ría, sin embargo, está aún sin proyecto, pese a las retiradas peticiones de los ayuntamientos. Es decir, otros 20.000 vecinos y decenas de empresas seguirán arrojando todos sus restos a la ría. Aun así, la actuación de la EDAR permitirá reducir en un porcentaje muy importante la cantidad de residuos que se arrojan día a día. ¿Tendrá consecuencias económicas directas? Sí. No sólo se recuperará la diversidad natural que ha caracterizado a la ría de Ferrol, si no que beneficiará también al sector del marisqueo, del que viven directamente 600 familias. Según las estimaciones de los biólogos, la riqueza de los bancos de almeja, por ejemplo, se incrementará en cuanto se acomete la limpieza de la ría.