CONTRAPUNTO | O |
30 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LOS ATEOS SUELEN ser buenos gestores del patrimonio religioso y si no que se lo pregunten a Manuel Grueiro, el bibliotecario de Neda. He de confesar que yo no daba un duro en el año 1991 cuando Grueiro comenzó con su iniciativa del Camino Inglés a Compostela, convenció a su alcalde y éste a sus pares de Betanzos y Ordes. Hoy no es el Camino Francés pero el proyecto ya está consolidado. Él, al acabar los cien kilómetros de la ruta, registró para la compostela que sus motivaciones para recomponer estos viejos senderos son espirituales. Ahora está orgulloso: Neda ya cuenta con su albergue de peregrinos, Miño y Bruma, cerca de Mesón do Vento, también. Y, entre medias, se cuenta con los polideportivos adaptados de Pontedeume y otros municipios. Vamos, que se puede hacer noche cada veinte kilómetros en un albergue o algo parecido. La señalización también está muy mejorada. Es difícil que el caminante se pierda en la ruta, como ocurría años atrás. Y tampoco el itinerario discurre por carreteras, en su mayor parte. Por eso, si hay que reconocerle los méritos a alguien es al bibliotecario. Quizás con esta experiencia se puedan rehabilitar otras instituciones comarcales. Si tenemos en cuenta que Europa nació con las peregrinaciones a Santiago, pues también Ferrolterra puede que recupere organismos supramunipales de la mano de los caminos. Porque también está la ruta a Teixido, tan interesante o más que el Camino Inglés. Los grandes proyectos surgen, precisamente, de pequeñas iniciativas que cuajan, calan y llegan a la gente. Manolo Grueiro, que comenzó con incomprensión, ha acabado con el aplauso general.