Un hombre de entre 25 y 45 años, que trabaja en el sector servicios, empleado en una empresa de menos de 25 operarios, con una antigüedad de entre 3 y 5 años, y que recibe una indemnización de entre tres y cinco meses de su salario. Ese es el perfil del trabajador despedido el pasado año en Ferrolterra, según refleja un estudio realizado por los gabinetes económicos nacional y comarcal de CC.OO. sobre los despidos tramitados en el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación de Ferrol (SMAC). El informe demuestra que los empresarios de Ferrolterra se gastaron el pasado año 3,7 millones de euros en esta materia, aunque el coste de las rescisiones es mucho mayor, ya que el Fondo de Garantía Salarial aporta una parte de las indemnizaciones en aquellas empresas con menos de 25 trabajadores. Manuel Lago, responsable del gabinete económico de la central aseguró que las firmas gastan «máis en despedir que en inversións productivas». Durante el pasado año, el SMAC tramitó 303 despidos, frente a los 518 del 2002. Lago, afirmó, sin embargo, que en este grupo no se incluyen las rescisiones de contratos de personas que no han presentado reclamación alguna, aquellos cursados a través del Juzgado de lo Social y aquellos otros -individuales o colectivos- afectados por expedientes de regulación de empleo. Manuela Meizoso, de la asesoría laboral de la unión comarcal, explicó que, tras la entrada en vigor del decretazo , los despedidos ya no tienen que acudir al SMAC y que simplemente con presentar la documentación en el Inem ya pueden percibir las prestaciones por desempleo, y de ahí el descenso en las estadísticas de los organismos oficiales. El 60% de las personas a las que se les rescindieron sus contratos de trabajo fueron hombres, según desvela el informe del sindicato, que también reseña que siete de cada diez despedidos llevaban menos de cinco años en la plantilla. «Xa teñen experiencia, pero non son caros de despedir», explicó Lago. Los trabajadores de entre 25 y 39 años son los que concentran el mayor número de ceses laborales. Comercio, hostelería, industria del metal, de la construcción y de la alimentación fueron, por este orden, las actividades con el mayor volumen de despedidos.