En julio, el Ayuntamiento pactó con el ministerio que dirige Federico Trillo-Figueroa que el astillero Izar Ferrol comience a abonar el impuesto de bienes inmuebles a la hacienda local. Al estar consideradas afectas a la defensa nacional, las instalaciones de la Marina se encuentran exentas de ese tributo. No obstante, algunos partidos políticos reclaman que el ministerio reconozca a la ciudad un estatus especial y transfiera anualmente al Ayuntamiento una suma económica para compensar el hecho de que las dependencias militares ocupen aproximadamente un 20% del casco urbano. -¿Ha lugar a esa demanda, le parece justa? -No, no me parece justa. En primer lugar, porque nosotros no ocupamos terreno urbano, sino parcelas ganadas al mar en su día para cumplir una función militar. De todos modos, decidir sobre esa compensación se escapa a mi responsabilidad. No obstante, como representante de la Armada en la ciudad, si me consultasen, aconsejaría no pagarla. ¿Por qué? Basta con mirar el otro lado de la balanza: la Armada, sin contar los datos del astillero, le supone a Ferrol un flujo económico anual de 68.000 millones de pesetas [más de 408, en euros]. Además, le aporta una población de 6.000 personas, entre civiles y militares, todas con sus nóminas. Y eso sin hablar de la tecnología adquirida en el comarca para la construcción de fragatas.