LA VIDA EXAGERADA | O |
28 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.POR FIN se decidieron el Concello de Narón y la Consellería de Industria a pagar solidariamente el enterramiento de las líneas de alta tensión que actualmente sobrevuelan el poblado barrio de Freixeiro y, en concreto, la muy concurrida carretera de Castilla. Falta que entre en la negociación Fenosa, de modo que cada una de las tres partes pague el 33% del total (1,5 millones). Es una buena noticia, porque los vecinos llevaban años pidiendo esta obra. Pero lo cierto es que quedan en el aire varias preguntas. ¿Por qué durante varios meses las administraciones asienten a la decisión de Audasa de, en vez de enterrar las líneas, aumentar la altura de las torretas que las sostienen (para que quepa debajo el viaducto de la A-9) y ahora, cuando ya está todo hecho, se deciden a soterrar los cables? ¿No equivale esto a pagar dos veces? ¿Qué extraño modo de razonar lleva a los políticos a tejer y destejer en las obras públicas, como si fueran Penélope? ¿Tendrán, como ella, alguna secreta ansia que los lleva a actuar así?