OPINIÓN EVA DÍAZ | O |
19 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.NO CORREN buenos tiempos para la natalidad. Es difícil conseguir un empleo que permita vivir ya no con desahogo, sino con dignidad y casi imposible hacerse con un sueldo suficiente para alimentar además a un hijo o a dos (de esa cifra ya casi nadie se atreve a pasar). Las mujeres que consiguen un nivel de vida adecuado para plantearse la procreación, generalmente tienen que hacer frente a ritmos de trabajo incompatibles con la maternidad... Y así van pasando los años, hasta que eso que los americanos llaman el reloj biológico empieza a marcar las horas: o te decides o será demasiado tarde. Claro que la medicina permite ahora ser madres a las mujeres a la edad a la que hace cincuenta años eran abuelas, pero con todo, la decisión es tremendamente difícil. O tienes una carrera (es decir, eres dueña de tu propia vida) o tienes un hijo. Y por si todo esto no fuera suficientemente complicado, cuando al fin se toma la decisión y llega el momento de traer un ser a este mundo, la futura mamá se encuentra con un premio adicional: si pares en Ferrol, lo harás con dolor. Hace ya tiempo que la humanidad encontró el modo de que las mujeres sufran menos a la hora de dar a luz, con la anestesia epidural. Pero para que las mujeres de Ferrol y su comarca puedan disfrutar de algo que en cualquer otra zona está a la orden del día, aquí hay que esperar a que alguien decida contratar un par de anestesistas. Mientras tanto, toca sufrir. Y no importa el nivel económico, porque hoy por hoy es imposible conseguir la epidural en Ferrol, sea pagando o a través de la Seguridad Social. ¿Tendrá esto algo que ver con que la inmensa mayoría de los sesudos responsables sanitarios sean varones?