El diésel no tiene los días contados

El Mercedes Clase B nació en el 2005 como una apuesta para el segmento monovolumen. Seis años más tarde llegó la segunda generación, pero es ahora, con la tercera, cuando Mercedes se ha decidido a darle una filosofía más deportiva. Sigue siendo un coche familiar, amplio y con los acabados y el tacto de conducción inconfundibles de la casa alemana, pero también puede ser ágil y rápido. Este coche tiene un punto de rock and roll.


El Clase B tiene un aspecto de coche familiar, con una buena altura de la carrocería y mucha superficie acristalada. Las formas redondeadas y fluidas consiguen un coeficiente aerodinámico muy bajo de 0,24. Los faros delanteros y traseros se han estilizado y la línea de las ventanillas asciende ahora ligeramente en el pilar posterior. Esta versión llevaba además el kit estético AMG en los faldones y la parrilla del radiador de efecto diamante.

Al abrir las puertas vemos las taloneras con el nombre de Mercedes iluminado, al igual que los tiradores exteriores, detalles de calidad que reflejan el alto nivel presente en todo el habitáculo. El volante es plano por abajo y los asientos son extremadamente cómodos y además sujetan muy bien. Tienen banqueta extensible y ajuste de altura e inclinación, y están tapizados con símil cuero y microfibra, un material que también se emplea en otras partes del revestimiento interior. Vamos sentados en una posición elevada, pero hay mucho espacio hasta el techo y las rodillas no tocan con el salpicadero. Atrás pueden ir cómodos dos adultos, no así el pasajero del medio por el grueso túnel central.

Dos pantallas unidas de 10,25 pulgadas cada una presiden el cuadro de instrumentos y se manejan desde los mandos del volante o mediante el touchpad situado en la consola central. La iluminación interior se puede configurar en numerosas combinaciones de colores y añade un efecto futurista. La palanca de cambio está situada en el volante.

El maletero tiene 455 litros, no es de los mejores de su categoría pero se puede pedir la opción de asientos traseros deslizantes y cuando los situamos en la posición más adelantada la capacidad aumenta a 705 litros. El portón es eléctrico y bajo el piso de carga encontramos un kit antipinchazos, el subwoofer del equipo de sonido y una red para sujetar el equipaje aprovechando las cuatro argollas que hay en el maletero..

Motor

Las prestaciones de este Mercedes Clase B con motor diésel son sobresalientes. Con 150 caballos, que hoy en día es una cifra casi podríamos decir que discreta, acelera de 0 a 100 en 8,3 segundos y roza los 220 kilómetros por hora de velocidad punta. El coche pesa más de 1.500 kilos así que no tengo duda de que la aerodinámica tiene mucho que ver en este aspecto. El cambio automático de ocho marchas es rápido y muy suave, y podemos cambiar manualmente mediante unas levas en el volante.

Pulsando un botón elegimos entre cuatro modos de conducción: Eco, Confort, Sport e Individual, en el que se puede personalizar el mapa motor, la dirección y la suspensión. La amortiguación filtra bien los baches, pero tiene un enfoque deportivo acentuado por algunos extras del equipamiento como las llantas de 18 pulgadas y el tren de rodaje de altura rebajada. El coche traza las curvas con mucho aplomo y su comportamiento nos ha recordado mucho al del Clase A, a pesar de que este último tiene a priori mejores condiciones por su menor altura y peso. Quizá la clave es que la batalla de ambos modelos, es decir la distancia entre ejes, es la misma.

La aerodinámica también influye muy favorablemente en el consumo. A nosotros, en un recorrido por ciudad nos ha dado una media de 5,6 litros a los 100, por lo que la cifra oficial de 4,4 litros en recorrido combinado puede estar bastante próxima a la realidad. Este motor cumple con la normativa de emisiones euro 6d, que no entrará en vigor hasta el 2020.

Equipamiento

Nuestra unidad de prueba, cedida por el concesionario Louzao Coruña, llevaba varios packs opcionales, entre ellos el paquete AMG y el paquete Night. El primero cuesta 2.000 euros e incluye entre otras cosas dirección directa, asientos delanteros deportivos, alfombrillas de color negro con distintivo AMG, molduras con efecto carbono, pedales deportivos de acero inoxidable cepillado con tacos de goma, volante deportivo y llantas de aleación AMG. El segundo añade cristales calorífugos tintados oscuros, retrovisores exteriores en color negro y listones en negro brillante en la línea de cintura y la de las ventanillas.

Entre los elementos de seguridad encontramos detector activo de cambio involuntario de carril, alerta por cansancio del conductor, control de presión de neumáticos, cámara de visión trasera, faros y pilotos con tecnología led, luz de freno adaptativa y frenada de emergencia. Nuestra unidad llevaba además acceso y arranque sin llave, calefacción en las butacas delanteras, retrovisores plegables eléctricamente, navegador con realidad aumentada y equipo de sonido con diez altavoces

El nuevo Mercedes Clase B está disponible desde 33.300 euros. Hay tres motores de gasolina, de 136, 163 y 190 caballos, y otros tres diésel, de 116, 150 y 190 caballos. Si comparamos las versiones más potentes vemos que las dos son igual de rápidas, pero el diésel consume 2,3 litros menos a los 100 y sus emisiones de CO2 también son mucho menores que el de gasolina. Digan lo que digan, el diésel no tiene los días contados.

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