2017: récord de trasplantes en Galicia

El cierre del 2017 confirmó un récord de trasplantes en Galicia, con 340 operaciones. La asignatura pendiente sigue siendo aumentar la tasa de donaciones, por debajo de la española.


El español ha sido el ciudadano del mundo con mayores posibilidades de conseguir un trasplante», aseguraba esta semana el fundador de la Organización Nacional de Trasplantes, Rafael Matesanz, durante su investidura como doctor honoris causa por la Universidad San Antonio de Murcia, en un momento en donde todo el mundo gira los ojos hacia Holanda donde el Senado aprobó convertir a todos los ciudadanos mayores de 18 años en donantes de órganos a excepción de quien deje por escrito lo contrario.

 Sin llegar a aplicar medidas tan controvertidas como las holandesas, en Galicia hay satisfacción con las cifras logradas de trasplantes, que se incrementaron hasta los 340 el año pasado, de los que 256 se llevaron a cabo en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac). Pese a estos datos de récord, los buenos datos de la comunidad en este campo tienen su contrapunto en las donaciones, donde la negativa familiar alcanza aquí el 20 % frente al 13 % de España, aunque hay respuestas que animan a la esperanza. «En el 2017 estuvimos en el 13,9 %, rozando la media nacional, lo que es un dato muy bueno, de las 43 entrevistas de posibles donantes solo tuvimos seis negativas», explica Fernando Mosteiro, responsable de la coordinación de trasplantes del Chuac, que reconoce que el peso del rural y de las tradiciones lastra conseguir mejores objetivos, aunque lo intentan paliar con charlas en los colegios que conciencian a las nuevas generaciones.

«Las listas de espera dependen exclusivamente de los donantes», insiste Mosteiro a modo de llamamiento a la población y explica que gracias a un programa puesto en marcha hace años lo que se ha conseguido es contar con unas donaciones para trasplante renal de donante vivo que duplican la media de España. «El año pasado hicimos 26 y es un trasplante económicamente factible, que ayuda al sistema a poder mantenerse, permite al enfermo poder recibir una donación antes, sin esperar a que aparezca uno dentro de uno o dos años, evita la diálisis que es tremendamente cara y hay estudios que señalan que las personas que donan un riñón tienen la misma calidad de vida y supervivencia que quien no lo dona e incluso algunos estudios dicen que viven un poco más», remarca el coordinador de trasplantes del Chuac, que lo atribuye a los controles de vigilancia a posteriori a los que deben someterse. «Son todo beneficios: para el que dona, para el que lo recibe y para el propio sistema», resume.

El complejo coruñés se situó en el 2017 segundo en el ránking de trasplantes cardíacos y el tercero en pulmonar a nivel de España y Mosteiro señala la importancia de estos datos teniendo en cuenta que las donaciones de la comunidad son las que nutren los trasplantes, sin contar con los pacientes de urgencias cero que se sitúan primeros en las listas de donación a nivel estatal. «Podemos mantener las listas de trasplante cardíaco y pulmonar en cero porque obtenemos un buena rentabilidad con los donantes que tenemos, aunque son donantes bastante añosos, ya que en España la media está en 60 años y en Galicia es de 62», afirma, y destaca que se consigue aún compitiendo con hospitales que tienen un área geográfica mucho más grande y quirófanos exclusivos para este tipo de intervenciones.

Mosteiro señala como algo a destacar la calidad de vida que logran los pacientes, «que es muy buena», y también el hecho de que la supervivencia media de los «cuatro programas de trasplantes: el hepático, renal, cardíaco y pulmonar, está por encima de la media nacional», indica.

El Chuac, que es centro de referencia para toda la comunidad en los trasplantes de corazón y pulmón, se ha marcado como reto para este año la consolidación de protocolos de detección de donantes extra uci. «En el 2017 hemos aumentado el número de donantes que tuvimos en el hospital, de los 17 donantes en el 2016 pasamos a 37» y se consiguió gracias al trabajo de las unidades de Urgencias, Neurología y Neurocirugía.

También tienen como objetivo lograr un impulso de las donaciones en asistolia controlada, una campaña que puso en marcha la Organización Nacional de Trasplantes para los enfermos que entran graves, sin posibilidad de mejoría y que plantea a sus familias la limitación de soporte vital y la posibilidad de ser donantes después de hacer parada cardíaca. «Tuvimos 16 donantes en asistolia, frente a los 4 del año anterior. El cuadruplicar las cifras nos permitió tener una mayor tasa de donación y mayor actividad trasplantadora», afirma Mosteiro, que resalta que en lo que va de año ya han conseguido dos donaciones de este tipo en el Chuac y han salido al hospital de Lugo y al de Ourense a hacer otras dos.

«Es un orgullo poder trabajar en los trasplantes, nuestro hospital se ha ido consolidando año tras año desde 1981, cuando el doctor García Buitrón los puso en marcha, y ahora es uno de los pilares», considera Mosteiro, que afirma que más allá de la trascendencia médica de este tipo de intervenciones hay que tener en cuenta la repercusión social y la mediática de «que un hospital pequeño como el nuestro pueda estar compitiendo con otros del volumen de La Fe, Vall d’Hebrón o La Paz, que nos duplican en número de trabajadores y población que atienden», una cuestión que vincula a la implicación de todo el hospital.

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