Un vendedor de la ONCE de Adamuz y su vecino ayudaron a rescatar a decenas de heridos con un quad
ESPAÑA
«Lo que hemos visto es dantesco», aseguran los vecinos del pueblo que se volcaron en las labores de ayuda y rescate tras el accidente ferroviario
19 ene 2026 . Actualizado a las 11:23 h.Gonzalo Sánchez, un vendedor de la ONCE de Adamuz, y su vecino Jesús Mesones son dos de los héroes que deja esta aciaga noche en Córdoba. Ambos han ayudado a rescatar a decenas de personas heridas de los trenes accidentados en el municipio cordobés gracias a la capacidad de movimiento que les ha permitido un quad. «Lo que he visto es espantoso», reconocen. Aprovechando la plataforma que tienen en la parte delantera, han logrado sacar de los trenes al menos a siete personas y a muchas más han podido sacarlas a pie y en coche. «Hemos echado una mano en lo que hemos podido, hemos sacado a gente en camilla y hemos llevado a heridos hasta las ambulancias porque no podían acceder a la zona», dice Jesús. Gracias a la facilidad para acceder hasta la zona, también han colaborado en repartir mantas y agua entre los heridos. «Era el único quad que había. La Policía y la Guardia Civil entraban andando, pero las ambulancias no podían», explican.
Sobre la situación que se han encontrado al llegar reconocen que no se puede describir con palabras: «Eso no se puede describir, es dantesco. La adrenalina se te pone a 200.000». Entre las imágenes de horror que ha visto, reseña «muchos cuerpos tirados y los que aún no se habrán visto porque están entre los hierros». Tampoco se le quita de la cabeza la imagen de niños llorando buscando a sus padres. «Le he querido dar mi abrigo a uno porque hace mucho frío», apunta. A uno de ellos, a Hugo, incluso se lo han llevado a casa para tratar de ayudarlo en la búsqueda de sus padres o amigos.
De forma similar se expresa Antonio Molina, otro vecino del pueblo que ha acudido a la zona en cuanto se ha corrido la voz de que se necesitaba ayuda. «Hemos visto un caos: al menos tres vagones volcados y nadie sabía a dónde acudir porque todo el mundo estaba llamando a médicos», señala. Ellos han logrado bajar a algunos heridos en el coche de su hijo. «No estaban mal, con cristales clavados, muy nerviosos y temblorosos», aclara. Otra que también ha prestado su ayuda es Cati Afán. «Tenemos una impotencia muy grande porque queremos ayudar pero no podemos», resume.