La preocupación por la inseguridad crece en ambas comunidades. Interior seguirá sin difundir esos datos, que no considera útiles para prevenir los delitos
25 nov 2025 . Actualizado a las 17:47 h.Los Mossos d’ Esquadra publicarán desde comienzos del 2026 el origen de los delincuentes detenidos en Cataluña. El director general del cuerpo, Josep Lluís Trapero, anunció que ese dato estará en el informe de criminalidad de este año. Adelantó que «muchos hurtos o robos» son perpetrados por «personas de origen extranjero», pero «a nivel sexual y de corrupción, [los autores] son mayoritariamente españoles».
Los Mossos dependen de la Generalitat, gobernada en solitario por el PSC. La decisión del Ejecutivo de Salvador Illa sigue la estela del País Vasco, donde el gobierno del PNV con el PSE decidió que la Ertzaintza incluyese esos datos en su informe de criminalidad de noviembre.
Antes, en octubre, la policía autonómica vasca comenzó a informar en sus notas de prensa el lugar de origen de los detenidos. Ambas decisiones provocaron críticas de partidos de izquierda y entidades como Jueces para la Democracia, pero el gobierno vasco las mantuvo y ahora se amplían a Cataluña.
Los socialistas forman parte del Ejecutivo de ambas comunidades, pero el Gobierno central no va a seguir su ejemplo. El Ministerio del Interior confirmó que mantendrá las estadísticas de criminalidad «sin cambios». Su titular, Fernando Grande-Marlaska, dijo la pasada semana que que «la evidencia científica no avala que la nacionalidad sea un elemento importante para trabajar en la prevención del delito». La Xunta, cuya policía depende de Interior, seguirá su criterio.
Inseguridad y política
Ambas autonomías comparten una creciente preocupación por la inseguridad. El último Sociómetro Vasco, publicado en febrero, la situaba como el cuarto problema de la comunidad, con tendencia al alza, mientras que el estudio del Centro de Estudios de Opinión (CEO) de Cataluña conocido esta semana la sitúa como tercer problema para sus ciudadanos. Ambas encuestas también denotan inquietud por los problemas derivados de la inmigración. Para los catalanes es su segunda preocupación después de la vivienda, mientras que para los vascos ocupa el quinto lugar.
El cóctel de esas dos preocupaciones ha sacudido el escenario político catalán. La encuesta del CEO sitúa a Aliança Catalana como tercera fuerza, empatada a escaños con Junts mientras el PSC de Illa baja. Aliança es un partido ultranacionalista. Su líder, Silvia Orriols, alcaldesa de Ripoll, afirma que la inmigración es una estrategia de España para la «dilución y sustitución de nuestro pueblo» y ha llamado a los catalanistas a «combatir enérgicamente esa táctica» del Estado para «desestabilizarnos» y «minorizarnos».
En el País Vasco no hay aún un partido de ideología similar con esa proyección. A la izquierda de EH Bildu, Ezker Nazionala tiene un discurso anticapitalista contrario a la inmigración masiva, pero es embrionario. En el espacio del PNV se habla de una nueva lista para las municipales en Bilbao. Mientras, los jeltzales han endurecido su discurso y abierto la veda de la publicación del dato de origen de los detenidos.