El veto a Illa marca el cierre de campaña

La polarización y el elevado número de partidos hacen presagiar una legislatura muy inestable

Pedro Sánchez y Salvador Illa, en el cierre de campaña en Barcelona
Pedro Sánchez y Salvador Illa, en el cierre de campaña en Barcelona

Madrid / Colpisa

Los vetos cruzados que han marcado toda la campaña para las elecciones de este domingo en Cataluña y la fragmentación del voto a la que apuntan las encuestas hacen que resulte complicado imaginar quién será el próximo presidente de la Generalitat, por eso los socialistas prefieren centrarse de momento en lo inmediato: cuál será la fuerza política más votada. Y creen estar en condiciones de ganar esa batalla, en buena medida, gracias a la estrategia de las demás fuerzas en liza. Según sondeos, entre nueve y diez partidos muy polarizadas entrarán en el Parlamento, lo que hace presagiar una legislatura muy complicada.

No es casual que Salvador Illa haya comparado en los últimos días la firma de un compromiso, por parte de los independentistas, para no pactar un gobierno con su partido, con «la foto de Colón» del PP, Cs y Vox contra el Ejecutivo de Sánchez. En el PSOE siempre han creído que la unidad de acción de las derechas jugó a su favor en la campaña del 2019, que el miedo a Vox les permitió aglutinar mucho voto moderado y que las críticas desmesuradas contra el jefe del Ejecutivo acabó beneficiándoles.

Ahora, también el PSC piensa que el «todos contra Illa» puede ayudarles a convencer a muchos de los desencantados que en el 2017 contribuyeron a hacer de Cs la primera fuerza del Parlamento catalán, por un lado, y, por otro, a movilizar a su electorado tradicional. Todo apunta a que hay más riesgo de abstencionismo entre los no nacionalistas que entre el secesionismo. 

«Odio eterno»

Tanto el presidente del Gobierno, que se ha volcado de lleno con la candidatura de su exministro, como el propio Illa se esforzaron este viernes, en todo caso, por hacer un llamamiento al voto «en masa». Ambos blandieron además el documento firmado por los independentistas. «Vale la pena leerlo porque no ofrece ninguna razón, ni un solo argumento positivo; esa es su propuesta para Cataluña, odio eterno. No quieren dejar a sus hijos un país sino una trinchera», defendió Pedro Sánchez.

En el entorno del presidente sostienen que «el factor Illa», diseñado desde la Moncloa, ha demostrado ya su consistencia pase lo que pase, pues en el 2017, los socialistas catalanes acabaron como cuarta fuerza con 17 de 135 escaños. Ahora los sondeos le conceden entre 30 y 32.

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