Todos molestos por la inútil abstención de Bildu

Todos enfadados: oposición, aliados parlamentarios, barones socialistas, patronal, ministros y vicepresidentes que no estaban al tanto del acuerdo

Mertxe Aizpurua, diputada de EH Bildu
Mertxe Aizpurua, diputada de EH Bildu

MAdrid / LA Voz

Todos enfadados: oposición, aliados parlamentarios, barones socialistas, patronal, ministros y vicepresidentes que no estaban al tanto del acuerdo con Bildu... Nadie se explica las razones que llevaron a Sánchez a firmar un pacto con la formación aberzale a cambio de la abstención de sus cinco diputados en Madrid en la prórroga del estado de alarma, cinco votos que ni siquiera resultaron fundamentales para sacar la votación adelante, algo que hubiese sucedido aunque estos se hubiesen posicionado en contra.

La explicación que ofrece Moncloa a través de sus canales no oficiales es que no les aportaba ninguna garantía que el resultado final dependiese solo de lo que votase Cs. De ahí la decisión de explorar una vía de acuerdo para atar la abstención de EH Bildu. Sin embargo, admiten cierta «torpeza» a la hora de ejecutar dicho acuerdo, y entienden que los aberzales les metieron un gol con la redacción del primer punto, en el que el Gobierno se compromete a acelerar la derogación de la reforma laboral de «manera integral», especialmente cuando la negociadora socialista, Adriana Lastra, tenía toda su atención en los otros dos puntos del acuerdo, que recogen beneficios fiscales para el País Vasco y Navarra. Incluso planea la duda de que fuese el propio Iglesias a través de Echenique el que maniobrase para que la redacción del primer punto quedase con esas palabras, favoreciendo así la interpretación que su partido hace del acuerdo de coalición firmado en diciembre. El vicepresidente segundo se apresuró a fijar postura en una entrevista radiofónica, idea a la que ayer dio continuidad su portavoz parlamentario: «Hemos acordado que nos vamos a cargar la reforma laboral, lo cual es una gran noticia para millones de trabajadores. Detrás de todo el ruido, los editoriales de Prisa y las tertulias está esto», aseguró Echenique.

En el Gobierno temen que este racimo de enfados encarezca todavía más la votación de una nueva prórroga del estado de alarma en dos semanas. Otro de sus apoyos, Miguel Ángel Revilla (PRC), lamentó la existencia en el documento firmado con Bildu de «otro acuerdo más sibilino y denunciable» como la capacidad de disponer al País Vasco y Navarra de mayor músculo financiero: «¿Por qué a unos sí a otros no?», cuestionó, exigiendo una «rectificación» del Gobierno.

María Jesús Montero: «El Gobierno es fuerte y está unido, pese a quien pese»

Fran Balado

La portavoz del Ejecutivo admite que desconocía las negociaciones con EH Bildu

«Es fuerte y está unido, pese a quien pese», aseguró ayer la ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, tratando de despejar los síntomas de división que afloran en el seno del Ejecutivo tras la firma del acuerdo con EH Bildu para proceder de forma inmediata a la derogación de la reforma laboral de «manera íntegra». La firma de este documento por los tres máximos responsables parlamentarios del PSOE, Podemos y la formación aberzale, una negociación sobre la que Montero admitió no estar al tanto hasta que salió en la prensa, derivó en un nuevo enfrentamiento dentro del Consejo de Ministros entre los dos sectores abanderados por Calviño e Iglesias. La vicepresidenta económica mantiene que derogar la reforma laboral con este panorama sería «absurdo y contraproducente», mientras el líder de Podemos defiende que «lo firmado obliga».

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