El veto a Vox se extiende a todas las comisiones del Congreso

Los de Abascal acusan al PP de pertenecer al «trizquierdito»

El diputado de Vox, Iván Espinosa de los Monteros
El diputado de Vox, Iván Espinosa de los Monteros

Madrid / Colpisa

El PSOE continúa su batalla particular para aislar a Vox en el Congreso. Si en diciembre los socialistas trataron de minimizar su presencia en la Mesa de la Cámara Baja, este viernes consumaron el cordón sanitario contra el partido de Santiago Abascal en la constitución formal de las primeras 21 comisiones parlamentarias. El partido de Abascal quedó excluido de todos los puestos de dirección de estos órganos pese a ser la tercera fuerza del hemiciclo, gracias al acuerdo del PSOE con sus aliados y a su falta de entendimiento con el PP.

Para Vox, la formación de Pablo Casado es cómplice de ese «rodillo» de la izquierda y parte activa de un tratamiento excluyente para marginarles, por mucho que los populares se escuden en que no les quedó otro remedio que aceptar la imposición del PSOE para dejar fuera a los de Abascal bajo la amenaza de quedarse también ellos sin ninguna presidencia. En el reparto acordado, los socialistas garantizaron a los conservadores encabezar siete comisiones mientras que reservaron para sus socios de Unidas Podemos otras seis, dejando una presidencia para Esquerra y otra para el PNV.

Ha habido «un auténtico trizquierdito para excluir a Vox», denunció su portavoz, Iván Espinosa de los Monteros. En cada comisión hay 37 diputados y una mesa con cinco miembros -un presidente, dos vicepresidentes y dos secretarios- que, además de cobrar un plus que oscila entre los 739 y los 1.516 euros mensuales, son quienes ordenan el trabajo parlamentario. Ninguno de estos 105 cargos, esenciales para el control de la agenda legislativa del Congreso, estará ocupado por alguno de los 52 diputados de Vox.

Desde hace días se barruntaba en los pasillos de la Cámara Baja que este era el propósito de los socialistas y este viernes el secretario general del grupo parlamentario, Rafael Simancas, lo confirmó sin ambages. El diputado socialista reconoció abiertamente que propugnan ese veto «por razones de higiene democrática». «Esto es una cosa que ya nos vienen haciendo desde que estamos en esta Cámara», se lamentó Espinosa de los Monteros.

Ni «migajas» ni «caridad»

Fuentes populares aseguran haber ofrecido a Vox negociar puestos secundarios en las mesas de las comisiones pero los de Abascal exigían un reparto de cargos proporcional a su 15 % de escaños. No querían ni «migajas» ni tampoco «caridad». «No hemos venido aquí a pedir ni a mendigar, sino a que democráticamente se nos otorgue lo que nos corresponde en justicia con los votos de los españoles», sentenció el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith. La tercera formación del Congreso exige un reparto proporcional a su resultado electoral y similar a la que tenía en la pasada legislatura Ciudadanos. Entonces la formación liberal disponía de 57 escaños y logró cinco presidencias, diez vicepresidencias y 16 secretarías. Vox defiende que con 52 diputados lo mínimo eran cuatro presidencias, nueve vicepresidencias y 15 secretarías.

El portavoz adjunto de Ciudadanos, Edmundo Bal, denunció igualmente un veto del PSOE a su partido al haber exigido al PP que tampoco les cediera ninguna presidencia de comisión, «despreciando así al millón y medio de votantes» que se decantaron por los liberales el 10 de noviembre. Bal interpretó que los socialistas castigan a la formación naranja por haber ridiculizado el escaso currículo profesional de la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, durante el debate de investidura de Pedro Sánchez.

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