Grande-Marlaska aparta al PSOE del núcleo de poder del Ministerio del Interior

Su golpe más inesperado ha sido la destitución de su número 2, la secretaria de Estado de Seguridad Ana Botella, que ahora suena en las quinielas para dirigir el CNI


Colpisa | Madrid

Fernando Grande-Marlaska, después de un año y medio en el cargo, ya se siente seguro para volar solo. El titular del Interior ha decidido hacer una verdadera purga en su departamento para colocar a su gente de confianza estrecha en el núcleo de poder del ministerio y apartar a los miembros del PSOE o cercanos al partido que le fueron 'impuestos' (o sugeridos) cuando en el verano del 2018 llegó al palacio de Castellana 5 tras la moción de censura.

Su golpe más inesperado ha sido la destitución de su número 2, la secretaria de Estado de Seguridad Ana Botella, tras alabar públicamente en las últimas horas su labor en Interior. Que la relación entre ambos no era de confianza, y mucho menos de amistad, era un secreto a voces en el ministerio, pero la eficiencia de Botella parecía suplir el hecho de que hubiera llegado a Interior como parte del 'cupo del PSOE'. La hasta ahora secretaria es diputada socialista valenciana muy cercana a José Luis Abalos y fue portavoz del grupo en la comisión de Interior antes de dar el salto a Interior.

Aunque el equipo de Marlaska le reprocha que no se implicó a fondo el pasado otoño en el despliegue de la Policía y la Guardia Civil en Cataluña para frenar los disturbios tras la sentencia del 'procés', en el Gobierno apuntan a que no van a dejar tirada ahora a Botella. Su nombre suena en las quinielas para dirigir el CNI. Botella será sustituida por el que hasta la fecha era el jefe de Gabinete del ministro, Rafael Pérez, amigo personal de Marlaska y magistrado letrado del Consejo General del Poder Judicial. Pérez no tiene ninguna relación con el PSOE.

La destitución de Félix Azón al frente de la Guardia Civil no ha sorprendido. En Interior se considera que no ha sabido vender el proyecto socialista dentro de la institución armada, donde ha tenido siempre de cara a las organizaciones profesionales.

Un mujer al frente

El ministro tiene ahora el visto bueno de Pedro Sánchez para situar a una mujer al frente de la Guardia Civil (sería la primera de la historia), si bien todavía no ha encontrado la candidata idónea. Algunas fuentes apuntan a que en Interior se ve con buenos ojos a la juez Carmen Rodríguez Medel, instructora del 'caso Máster' contra Pablo Casado.

La relación de Fernando Grande-Marlaska con Félix Azón ha sido particularmente mala desde el principio, cuando este último llegó a la Guardia Civil impuesto por su gran valedora, la ministra de Defensa, Margarita Robles. Las tiranteces entre ambos se hicieron públicas sobre todo a raíz de la denominada 'operación Judas' el pasado septiembre, en la que la Guardia Civil detuvo a nueve CDR acusados de terrorismo. El ministro montó en cólera con la cúpula del instituto armado y el propio Azón porque éstos no le avisaron previamente de la envergadura e importancia del golpe policial.

Junto a Botella y Azón abandona Interior la jefa de Comunicación del ministerio, Mar Hedo, una histórica periodista que ha trabajado en diversos gabinetes de gobiernos socialistas pero que tampoco era personal de confianza de Marlaska.

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