La consulta pactada entre el PSOE y ERC calienta el debate

La inhabilitación de Torra aumenta todavía más la temperatura de un pleno que se prevé largo y convulso con un hemiciclo dividido


Madrid / La Voz

El debate de investidura que dará comienzo a partir de las 09.00 con la intervención de Pedro Sánchez pidiendo la confianza del Congreso se prevé largo, ya que nunca antes hubo tantas formaciones políticas distintas dentro de la Cámara, y también especialmente tenso, sobre todo debido a la inhabilitación de Torra y al acuerdo firmado entre el PSOE y ERC, documento que divide el hemiciclo en dos mitades casi perfectas.

Los socialistas defendieron ayer uno de los puntos más polémicos del texto, conforme el cual el Gobierno se compromete a autorizar una consulta ciudadana en Cataluña de los acuerdos que se vayan alcanzando en la mesa negociadora entre el Ejecutivo central y el autonómico: «Una consulta no es un referendo de autodeterminación», garantizó ayer el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, en una comparecencia tras la reunión de la ejecutiva que refrendó el pacto alcanzado con los secesionistas catalanes. El ministro de Fomento en funciones rebajó las expectativas soberanistas generadas por ERC tras su Consell Nacional, donde exhibieron su acuerdo como un importante paso hacia la autodeterminación. «Estamos dispuestos a debatir cualquier iniciativa», comentó Ábalos sobre la ausencia de líneas rojas en la mesa de negociación que arrancará a las dos semanas de la formación de Gobierno, «pero eso no significa cumplir», matizó. Además, garantizó que no se saldrá de los límites que marca la Constitución.

Pero lo cierto es que los recelos existen hasta dentro del propio PSOE. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que afeó a Sánchez algunos de los puntos pactados: «No se pueden hacer consultas de territorios por separado, salvo las preceptivas reformas de Estatutos de Autonomía previa votación por las Cortes Generales», dijo. «Cuando se trata de hablar del conjunto de España, hablamos todos». Otro de los barones socialistas más críticos con el secretario general es el presidente aragonés, Javier Lambán, quien ayer pidió que no se eche «por el desagüe» todos los avances logrado gracias a la Constitución.

Ataques desde la oposición

Todavía más incisivos serán los ataques por parte de la oposición. El PP realizó ayer una última llamada a los barones socialistas para que «vuelvan al constitucionalismo» y «se rebelen contra Pedro Sánchez», comentó el vicesecretario de Comunicación, Pablo Montesinos. Casado reservó el día de ayer para preparar a fondo su intervención en el debate. El presidente del PP cargará contra Sánchez por haber «vendido España» a los soberanistas, pero cuidará mucho las formas para ofrecer la imagen de «una alternativa sólida» de Gobierno, aseguran fuentes populares. Buscará la contundencia, pero sin pasarse No pasarse de tono para diferenciarse de Vox.

El presidente de esta formación, Santiago Abascal, mostró ayer a través de las redes sociales su preocupación por la situación política del país. «Estamos preparados para lo peor. Parece que un puñado de diputados están dispuestos a investir el gobierno de la traición», dijo. Para tratar de impedirlo, Vox realizó ayer una convocatoria para concentrarse para concentrarse el próximo domingo 12 de enero «frente a todos los ayuntamientos de España» con la intención de exigir «un gobierno que respete nuestra soberanía».

La portavoz parlamentaria de Cs, Inés Arrimadas, negó ayer que su formación vaya a votar a favor de la investidura de Sánchez, tal y como le pidieron ayer varios barones socialistas para impedir que la gobernanza dependa de los secesionistas.

Un lenguaje cuidado para vender en dos mercados distintos

F. Balado
El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, y el diputado Gabriel Rufián, durante el Consell Nacional
El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, y el diputado Gabriel Rufián, durante el Consell Nacional

El PSOE enfría las expectativas de ERC de que se trata de un paso crucial hacia la autodeterminación

Pere Aragonés presumía este jueves tras la reunión del Consell Nacional de ERC que habían logrado arrancar cuatro importantes conquistas a Pedro Sánchez a cambio de su abstención en la votación de investidura: la bilateralidad entre el Gobierno central y el autonómico, que no existan líneas rojas a la hora de sentarse a la mesa, el establecimiento de un calendario transparente que impida un bloqueo con los temas y, especialmente, el compromiso de facilitar una consulta de la ciudadanía catalana sobre los temas que se vayan acordando en la mesa de negociaciones. Aragonés se olvidó de mencionar otro gran triunfo: el del lenguaje.

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