El PPdeG y Vox ya suman en silencio


Si por Ortega Smith fuera, Vox ilegalizaría de inmediato a Feijoo por todas esas ideas de peligroso nacionalista que le atribuyen. Hay cientos de miles de gallegos que ya no lo votan, ni lo harán nunca, pero entre sus motivos nunca aparece ese disparate, lo que puede dar alguna pista del desnorte de la extrema derecha en Galicia y explicar que sigan con el contador a cero en concejales y diputados.

La última arroutada del secretario general contra el líder gallego la pronunció en Ourense e incluía la amenaza de que «los locos de Vox» -esto es literal- harán todo lo posible por echar del poder al actual presidente de la Xunta dentro de unos meses. Estas palabras llenas de inquina contrastan con los resultados del domingo, porque el PPdeG tendría buenos motivos para agradecerle a Santiago Abascal su decisión estratégica de presentar a un solo candidato al Senado por cada provincia, en vez de los tres habituales. La medida se interpretó a principios de octubre como un guiño al frustrado proyecto de Casado de España Suma, y pasó desapercibida al valorar el recuento, pero sin entrar en la decisión de cada uno de los 115.000 votantes de Vox en Galicia es evidente que a la hora de marcar la elección para el Senado el bolígrafo saltó hacia las casillas de los candidatos populares. Y también masivamente hacia los de Ciudadanos, lo que revela que hay gallegos conservadores que siguen cabreados con el PP, que seguro que fue su única opción en otros tiempos.

Sistemáticamente, los candidatos al Senado del PPdeG y de Cs han tenido más votos que los sobres sumados para el Congreso, y eso no es muy habitual. Ocurrió en las cuatro provincias, aunque en Lugo y Ourense el PP tomó la suficiente ventaja como para no depender del voto útil de los simpatizantes de Vox. Pero hubo aportaciones que fueron decisivas. Miguel Lorenzo (PP), que fue el senador coruñés más respaldado, recibió 194.321 cruces (33,02 %), mientras que en la urna del Congreso había 185.267 papeletas del PP (30,5 %). El candidato al Senado de Vox tuvo, curiosamente, 9.000 votos menos que su partido en toda en la provincia. En Pontevedra se produjo el mismo trasvase, unos 6.000 votos, que permitieron a Javier Guerra y Pilar Rojo mejorar los resultados de su partido en un punto y empatar en el reparto con los socialistas.

Galicia Suma trabajó en silencio, porque el PSOE subió un punto porcentual en apoyos al Senado, pero el PP creció cinco, y del empate a ocho de abril se pasó a un 11 a 5 a favor de los populares. ¿Quién tiene por ahí el teléfono de Abascal?

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