Los 40 de la «generación afortunada»

Los primeros gallegos que vieron la luz en democracia también cambian de década estos días, y se alegran de estar viviendo en una época de derechos y libertades


Viveiro / La Voz.

Tal día como hoy cuarenta años atrás, mientras más de 17 millones de españoles acudían a las urnas para votar en el referéndum de la Constitución, María Dolores Parraxo guardaba reposo en cama embarazada de su segundo hijo. «Ela non puido ir votar porque tivo que estar encamada os últimos meses», recuerda aquel pequeño ahora convertido en hombre: Darío Nieto Parraxo, que vino al mundo una semana después, el 13 de diciembre. «Estamos moito mellor agora que hai leis!», destaca este marinero de A Illa de Arousa que forma parte de la selecta generación de gallegos nacidos con la Carta Magna. Pescadores, abogados, albañiles, consultores, funcionarios, directivos de banca, carniceros...; solteros, casados, en pareja...; con hijos o sin ellos, las vidas de unos y otros discurren por caminos dispares, pero todos tienen en común el hecho de ser coetáneos de la norma que lleva cuatro décadas garantizando la convivencia democrática en un país que entonces se abría al mundo tras el larguísimo régimen franquista al que había dado paso la Guerra Civil (1936-1939).

«Tengo cierto orgullo. Siempre digo que soy un hijo de la Constitución. Quizá por el aspecto romántico de que nací en un tiempo en el que se recobró la libertad después de una dictadura», confiesa José Luis Bastida, técnico de telecomunicaciones ferrolano que el pasado día 2 cumplió los cuarenta. Y es posible que una vivencia familiar haya influido en esa satisfacción. «Mi madre dice que con 15 años, yendo a las fiestas de A Graña, en lo alto del monte había una pareja de la Guardia Civil que corrió a hostias a toda su pandilla. Sin más, simplemente por ir veinte o treinta chavales juntos», relata el hombre, padre de un niño de cuatro años y una niña de dos meses.

«Unos privilegiados»

En la recta final de la segunda década del siglo XXI, valores como la Justicia, la libertad de expresión o el pluralismo parecen derechos consolidados, pero la sociedad civil no debe descuidarse, como apunta José Manuel Pérez Pedreda, nacido en A Coruña el 20 de diciembre del 78. «Estamos muy acostumbrados a que hace cuarenta años que vivimos en estas circunstancias, y olvidamos que hace ochenta hubo una guerra que tronzó el país en dos», indica este consultor de la industria alimentaria, casado y con un niño de tres años, que propone hacer «más pedagogía con nuestra historia más reciente para que las generaciones más jóvenes sean conscientes de lo que han significado» la Constitución o la Transición. «Somos una generación afortunada», resalta Beatriz Fernández, viguesa del 23 de diciembre y madre de dos hijos. «No es lo mismo vivirlo a que te lo cuenten, pero sí somos unos privilegiados», abunda otro vigués, José Ramón Davila, que es administrativo y soplará las velas el 14.

En la idea también coincide Iria Arranz Novo. Esta coruñesa del 21 de diciembre lleva catorce años asentada en Sant Cugat del Vallès (Barcelona), donde trabaja como directora de banca personal. Casada y con una hija de cinco años, es testigo de la fractura social que se vive en Cataluña entre independentistas y no independentistas. «Notas cierto odio porque hay posturas totalmente contrarias, sobre todo entre la gente joven», expone la mujer, que echa de menos la voluntad de diálogo que demostraron los «padres de la Constitución»: políticos con ideologías tan distantes como Manuel Fraga (líder de Alianza Popular y ministro con Franco), Jordi Solé (comunista), Miquel Roca (nacionalista catalán) o Gregorio Peces-Barba (socialista), entre otros.

«Siempre digo que nací para ser presidente del Gobierno, después de la Constitución», bromea Santiago Salgado Amado, nuevo patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Pontedeume. Alcanzará la cuarentena el 10. Este mariscador, casado y con dos niños, de 8 y 7 años, recuerda que su abuela le hablaba de la Guerra Civil y de la posguerra, de hambre y de asesinatos, y reconoce que la Constitución ha hecho mucho bien -«mi abuela lo pasó muy mal, trabajó toda su vida y no cotizó nada, no tenía paga», dice-, pero cree que está «desfasada». Algo similar opina Mercedes Ferreiros González, licenciada en Derecho y coordinadora de formación nacida en Lugo el 27 de diciembre, día en que Juan Carlos I promulgó la Constitución. «Siempre digo en plan de broma que el Rey estaba esperando a que yo naciese para hacerlo», cuenta, y explica: «Somos afortunados por vivir en un país en el que se propugnan estos principios básicos, pero si profundizamos un poco, estos valores están deteriorados. España fue uno de los países de la Unión Europea donde más creció la desigualdad durante la crisis». «Creo que es una buena Constitución porque tiene un amplio catálogo de derechos fundamentales y mecanismos garantistas que hacen posible que se pueda modificar», expone Ruth López, coruñesa del 23 de diciembre que trabaja como secretaria e interventora del Ayuntamiento de Pioz, Guadalajara. Haber nacido en estas fechas la ha marcado. «Primero quise ser policía, luego juez, luego abogada... Soy un poco cuadriculada, de pautas y de reglas, del «esto sí, esto no»», señala la mujer, que al igual que sus colegas se ocupa de defender en el día a día la legalidad de la Carta Magna. «Controlando a los políticos y salvaguardando que todo vaya correctamente», declara. «Creo que habría que actualizarla al siglo XXI en aspectos como la monarquía», expone el coruñés Gonzalo Muíño Fafián, que cumplió el día 5, está casado y tiene dos hijos.

Inscrita en enero del 79

De la política dice pasar «olímpicamente» María del Henar Rodríguez Nieto, patrona, marinera y propietaria de bateas en A Illa. «En los papeles pone que nací el 2 de enero de 1979, pero nací el 24 de diciembre del 78», revela, antes de desvelar el motivo. «Mi padre iba al mar, al arrastre, y como no había puente con Vilanova, decía: «Ya iré, ya iré...», así que cuando fue al Registro ya era 10 de enero», sonríe Henar, que tiene una hija de 18 años y un hijo de 13. «O que non me gusta é o que din os maiores: que antes aquí gañabas cinco pesetas, e eran todas para ti, e agora máis da metade van para Facenda», cuenta.

«A la clase media nos aprietan para todo», lamenta José Antonio Hermo, que fue alumbrado en Noia el 27 de diciembre «en medio de un temporal impresionante». Casado y con dos hijos (una niña de 12 años y un niño de escasas semanas), fue albañil y bombero, entre otras profesiones, antes de ser guarda de pesca marítimo. También es voluntario en Cruz Roja y en Protección Civil. «Creo que hay menos libertad ahora, menos seguridad. Antes podías dejar la puerta abierta si salías a la calle y nadie robaba nada, pero ahora no puedes», señala. «Lo mejor es que resalta la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo, valores fundamentales», concluye Paula María Busto, funcionaria en la Universidade da Coruña y con un hijo de un año. Cambiará de década el 22. También cumplen este mes Antía Cuadrado, de Vigo, María Lijó, de Ribeira, María Rey, de Carnota... Todos pueden presumir de haber nacido con la Constitución.

Con la colaboración de M.ª Carmen González, María Pedreda, Javier Armesto, Pedro J. Barreiros, Álvaro Alonso, S. G. Rial, Ana Abelenda, M. Santalla, Carmela Queijeiro y Óscar Vázquez.

40 años de la Constitución Española

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