La píldora se legaliza, el adulterio deja de ser delito y se abre la puerta al divorcio

España se convirtió en un Estado aconfesional y la mayoría de edad pasó de los 21 a los 18 años


Redacción / La Voz.

Un buen día de noviembre de 1978 miles de españoles se convirtieron en mayores de edad. La barrera legal se rebajó de los 21 a los 18 años, con lo que muchos jóvenes se encontraron con ciertos derechos y obligaciones antes de lo previsto. Es la metáfora de los grandes cambios sociales impulsados entonces.

El año había comenzado con una hazaña sanitaria: la Organización Mundial de la Salud anunciaba la erradicación de la viruela, una de las enfermedades más letales de la historia de la humanidad, con unos 300 millones de muertos. Se logró gracias a la vacunación y se considera uno de los grandes triunfos de la medicina moderna. Un informe señalaba que los ciudadanos españoles gastaban unos 60.000 millones de pesetas al año en medicinas innecesarias. Entre aquellos excesos no figuraba la píldora. El uso de métodos anticonceptivos fue despenalizado en octubre del 78 por las Cortes Constituyentes. La mujer, a la que el franquismo había relegado al hogar y a la crianza, empezaba a poder tomar decisiones sobre su cuerpo, sobre su maternidad.

Primer bebé probeta

La británica Louise Brown nacía en 1978 y, sin saberlo, trajo la esperanza a millones de personas. Fue el primer bebé probeta. Entonces España todavía atravesaba la etapa del baby boom, comprendida entre los años finales de los cincuenta y de los setenta, cuando se superaban los 600.000 nacimientos anuales (hoy no se alcanzan los 400.000). Los problemas de fertilidad no eran prioritarios y durante años se levantó un muro ideológico alrededor de este método. Era una cuestión tabú. El primer niño gallego que llegó al mundo mediante la fecundación in vitro no nació hasta 1990. Ahora el Sergas suma más de 2.000 procedimientos al año en la comunidad.

Como la reproducción asistida no estaba al alcance de casi nadie, asombraban los partos de cuatrillizos o trillizos, como las gallegas Aloia, Uxía y Olga, con foto en primera de La Voz. También mereció titulares Consuelo Varela, una vecina de Carballo que soplaba las 102 velas de su tarta de cumpleaños. Entonces la esperanza de vida en España apenas superaba los 74 años frente a los 83 de la actualidad. La edad media de los gallegos se situaba en los 35 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), frente a los 47 actuales. Entre las causas de mortalidad, las enfermedades infecciosas y parasitarias tenían un gran peso, pero con el paso del tiempo han sido desplazadas por las dolencias cardiovasculares y el cáncer.

Un papa polaco

Pablo VI murió en agosto de un infarto. Fue sucedido por Juan Pablo I, pero falleció tras solo 33 días de pontificado. El Colegio Cardenalicio dio la sorpresa al elegir en octubre a Juan Pablo II, un papa polaco que rompía la tradición: el primer pontífice no italiano en más de cuatro siglos y medio. Fue noticia por usar la palabra «yo» en lugar del plural mayestático.

España vivía pendiente de las fumatas de San Pedro, pero al mismo tiempo se convertía en un Estado aconfesional, aunque la Constitución recoge el establecimiento de relaciones de cooperación con las principales religiones. Se pusieron en marcha los Acuerdos con la Santa Sede. En 1978 casi el 70 % de los españoles se declaraban católicos practicantes.

El adulterio continuó siendo pecado para la Iglesia, pero dejó de ser delito, ya que se derogó el artículo correspondiente. La ley, recuperada durante el franquismo, penalizaba a la mujer. Ellas se exponían a penas de entre seis meses y seis años de cárcel si mantenían relaciones extramatrimoniales una sola vez. En cambio, para que los hombres fueran condenados penalmente tenía que demostrarse que habían mantenido a otra mujer como si fuera su esposa (amancebamiento) o que había cometido una infidelidad de forma reiterada y evidente para el público. Si el marido era suficientemente discreto y solo se enteraba su mujer de la infidelidad, no pasaba nada. Durante el franquismo también existían diferencias ante el abandono del hogar, que podía ser castigado con una pena de arresto mayor y multas. La aplicación de la norma, de nuevo, era estricta con las esposas y laxa con los maridos, que podían culpar a la propia pareja de su marcha.

Feminismo

La Asociación Galega da Muller denunciaba el número de violaciones perpetradas en Galicia y cómo se abordaban los casos en los tribunales: «Exigimos una reforma de la ley». En Vigo se celebró una manifestación feminista para que la sociedad fuera consciente de esta realidad. Las mujeres asomaban la cabeza, pero el viento no siempre sopla a favor. Ni en el 2018 ni hace cuarenta años. «La policía está formada por hombres y no se pueden pedir grandes cambios de la noche a la mañana», advertía Mariano Nicolás, el director general de Seguridad. Había amplios sectores que actuaban como palanca de freno ante los nuevos tiempos. España vislumbraba en el horizonte la ley del divorcio y se sucedían las manifestaciones a favor y en contra, también en Galicia. Incluso existía un término para los que se oponían al cambio: los antidivorcistas. La reforma llegó en 1981. Y hasta 1985 no hubo ley del aborto. Antes de ese año la interrupción voluntaria del embarazo era delito en cualquier supuesto. Aunque parezca una versión educativa del día de la marmota, el Gobierno aprobó la supresión de la selectividad para que cada centro docente estableciera sus propias pruebas y criterios de admisión. El famoso examen muere y resucita. De hecho, sigue vivo, aunque con distinto nombre.

Suiza estrenaba cabinas telefónicas adaptadas, más amplias y con los aparatos más bajos, para que pudieran utilizarlas personas en silla de ruedas. Suponía una gran innovación en un mundo inaccesible para muchos discapacitados.

Las pasarelas de Nueva York anunciaban el regreso de la minifalda para final de año. Pero la metrópoli estadounidense marcaba otro tipo de tendencia. Porque fijaba que los propietarios de los perros deberían recoger los excrementos en la calle.

En 1978 se avanzaba a gran velocidad dentro y fuera de España. Científicos estadounidenses lograban producir insulina idéntica a la humana remodelando el material genético de una bacteria, un avance fundamental para los diabéticos. Y Japón asombraba al mundo con un prototipo de tren de alta velocidad que avanzaba a 307,8 kilómetros por hora en los test.

Este año también tuvo su gran marea negra. Esta vez fueron 233.000 toneladas de crudo las que tiñeron de negro las costas de la Bretaña francesa. Petróleo procedente del Amoco Cádiz. Dieron la vuelta al mundo fotos de playas tomadas por rastrillos y palas que intentaban domar el chapapote. Se lanzaron quejas sobre la legislación y los escasos recursos en la lucha contra la contaminación. La ecología llamaba a las puertas de la política. En Europa se debatía sobre la caza de focas. La actriz Brigitte Bardot era una de las grandes defensoras de la causa. Aún le quedaba por recorrer su camino hacia la extrema derecha francesa.

Julio e Isabel

El corazón rosa latía con fuerza en 1978. En junio se anunciaba mediante un comunicado en la revista ¡Hola! la separación entre Julio Iglesias e Isabel Preysler. Entonces se detallaba cualquier pormenor de los rodajes de la actriz Jane Fonda y de los posados de Farrah Fawcett.

El del 78 fue un largo y cálido verano de bodas sorprendentes. Carolina de Mónaco se unía al playboy Philippe Junot y Cristina Onassis descolocaba a los seguidores del papel couché al casarse con el funcionario soviético Kauzov. También pasaron por el altar la duquesa de Alba y Jesús Aguirre. Cuarenta años después, Isabel Preysler y Carolina mantienen sus coronas, aunque el brillo no sea el mismo.

40 años de la Constitución Española

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