madrid / colpisa

María San Gil, expresidenta del PP del País Vasco y uno de los iconos del aznarismo, dio este martes su respaldo a la candidatura de Pablo Casado para liderar el partido. El vicesecretario acentúa de esta manera sus vínculos con el expresidente del Gobierno y el perfil antinacionalista de su proyecto, en contraposición con el sesgo marianista que se atribuye a la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría. Ninguno de los dos aspirantes, sin embargo, aceptan que se los identifique con uno u otro de los presidentes del Gobierno que ha tenido el PP, porque lo que suma en algunos sectores lo resta en otros, y tanto la exvicepresidenta como el exportavoz quieren rebañar en todos.

Los equipos de ambos aspirantes sostienen que llevan ventaja en la disputa por los 3.134 compromisarios que decidirán el sucesor de Mariano Rajoy. La candidatura de Sáenz de Santamaría no da cifras, pero asegura que sus cuentas van «bien o muy bien». La de Casado afina más y sitúa en al menos 2.000 los delegados que han comprometido su voto para el vicesecretario. No deben estar muy convencidos de sus números cuando ambos han redoblado los golpes de efecto. El de mayor calado lo protagonizó este martes el vicesecretario con San Gil, una figura con mucho predicamento entre los populares. «Diez años después, en los que me he sentido ideológicamente muy huérfana, [Casado] me ha devuelto la ilusión», afirmó la exlíder del PP vasco tras participar en Madrid en un acto de la candidatura.

San Gil rompió en el 2008 con Rajoy en desacuerdo con la línea, a su entender, permisiva del PP con los nacionalistas. Abandonó la ponencia política para el congreso del partido de aquel año, en la que trabajaba con José Manuel Soria y Alicia Sánchez Camacho, por «diferencias fundamentales» con la estrategia de Rajoy.

El candidato, en reciprocidad, señaló que María San Gil es una «referencia moral imprescindible para España» porque representa «la llama de la libertad» y la «esencia» de los principios y valores del PP. Garantizó que si se impone en el congreso del partido del 20 y el 21 de julio la exlíder de los populares vascos será «lo que quiera, cuando quiera y como quiera» dentro de su equipo directivo.

Sáenz de Santamaría, entretanto, siguió con los llamamientos a la integración para llegar al congreso con una sola candidatura. Tesis que defienden la dirección del partido, el comité organizador de la asamblea y cada vez más dirigentes territoriales, temerosos de la fractura. Pero los mensajes caen en saco roto, porque Casado insiste en su idea de llegar al cónclave para medir las fuerzas con su rival, y solo «después» se podría hablar de integración. La candidatura del exportavoz popular cree, en cambio, que es factible unir fuerzas antes del congreso con los restantes candidatos de la primarias, sobre todo con el equipo de Dolores de Cospedal, con el que trabajan «en una estrategia conjunta» para la cita del 20 y el 21 de julio, según revelaron fuentes cercanas a Casado.

El PPdeG le organiza al candidato un acto con los compromisarios gallegos

El PPdeG ha convocado un acto en Santiago a través de una misiva a los 327 compromisarios que participarán en el congreso de Madrid del 20 y el 21 de julio, según informa Juan Capeáns. En el comunicado interno, indican que se trata de una cita que tendrá lugar hoy y en la que participará el candidato Pablo Casado, que ofrecerá un mitin para exponer su proyecto político en un territorio que respaldó mayoritariamente a María Dolores de Cospedal en la primera votación de los militantes. Los populares gallegos aseguran que no se trata un posicionamiento orgánico, sino que se limitan a hacer una labor de «intermediación» que repetirán con la otra candidata, Soraya Sáenz de Santamaría, «si así lo solicita», aclaran.

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Casado ficha a San Gil para acentuar el perfil aznarista de su candidatura