Casi una década enredado en la red de la corrupción

Rajoy nunca ha sido investigado ni imputado, pero no ha logrado sacudirse el estigma


madrid / colpisa

Era una fría noche de febrero de 2009 a las puertas de la Audiencia Nacional. Los periodistas acaban de oír la palabra Gürtel por primera vez y buscaban apresuradamente en un destartalado diccionario su traducción. Un señor con largos bigotes, entonces desconocido, salía apresuradamente entre una nube de fotógrafos. Estaba desorientado y todavía incrédulo de que Baltasar Garzón no le hubiera mandado a la cárcel como todos apuntaban. Fue entonces cuando un alto responsable de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) sentenció con voz grave: «Esta trama es muy profunda y va a acabar con el PP».

El vaticinio de aquel policía nueve años y medio después no se ha hecho realidad. El Partido Popular, que ya lideraba desde octubre de 2004 Mariano Rajoy y que desde 2008 estaba bajo su entero dominio, siguió vivo y ganando elecciones. Rajoy fue presidente menos de tres años después de que estallara el caso Gürtel y ganó las generales en 2011, 2015 y 2016 a pesar de los recortes y la profunda crisis económica. Pero el agorero pronóstico del mando de la UDEF no iba del todo desencaminado. La Gürtel, aunque no ha acabado con el PP, sí que ha acabado con el Gobierno de Rajoy. O al menos ha supuesto la gota que ha colmado el vaso, porque la corrupción ha sido la sombra que siempre ha acompañado al PP de Rajoy desde hace una década. El todavía presidente nunca ha sido imputado ni formalmente investigado en ninguno de las decenas de casos de corrupción que salpican a los populares. Es más, la mayoría de los escándalos que han minado su credibilidad vienen de los años en que José María Aznar lideraba el PP.

De hecho, la sentencia de la Gürtel que ha provocado la moción de censura se refiere al primer período de la trama, 1995-2002, cuando Rajoy no era presidente de la formación. La Gürtel, casi una década después, ha vuelto como un bumerán para derribar al presidente del Gobierno, pero la realidad es que este caso, como otros tantos, siempre ha planeado muy cerca de Génova 13 y de su líder. A veces por la falta de contundencia de Rajoy con los «presuntos» corruptos y, otras veces, por su apoyo explícito a estos cuando ya se venía venir que no iban a acabar bien.

La caja B

Julio de 2013 marcó un antes y un después, según reconocen en el propio partido. Fue entonces cuando se conocieron los SMS que el presidente del Gobierno mandó unos meses antes a Luis Bárcenas, por entonces ya investigado por su fortuna en Suiza: «Luis, sé fuerte. Hacemos lo que podemos». Siete palabras que provocaron un terremoto. Bárcenas se convertía en un problema, pero solo era el principio.

El extesorero, al que Rajoy no se atrevió a terminar de despedir del PP (dicen que por miedo a que tirara de la manta), había ya filtrado en enero de aquel año sus famosos papeles sobre la caja B del PP, cuya existencia considera la Audiencia Nacional ahora probada. En esos apuntes, y bajo el epígrafe «M.Rajoy» aparecen pagos periódicos en pesetas y euros desde 1997 hasta 2008. «La inmensa mayoría de los apuntes de Bárcenas no son ciertos», se defendió Rajoy, mientras su partido negaba la existencia de esa contabilidad paralela.

«Yo te quiero Alfonso, coño, te quiero»

En agosto de aquel convulso 2016, en el pleno monográfico sobre Bárcenas, Rajoy lo negó todo. «Me equivoqué en pensar que era inocente quien no lo era», se limitó a decir sobre su extesorero. «No me voy a declarar culpable porque no lo soy y porque no tengo constancia alguna de que mi partido se haya financiado ilegalmente», declaró de forma solemne. El mensaje no cambiaba: la Gürtel no era una trama del PP, sino contra el PP. Pero Luis Bárcenas fue todavía más allá y en enero de 2016 aseguró que en marzo de 2010 entregó al propio Rajoy en mano un sobre con 4.900 euros de dinero negro y una copia de la contabilidad B del partido cuando abandonó la tesorería. En julio del año pasado, Rajoy, como testigo y por tanto con obligación de decir verdad, volvió a negarlo todo en sede judicial. Una declaración a la que el tribunal del caso Gürtel no ha dado «veracidad».

Todavía el jueves de la pasada semana, solo horas antes de que se conociera la sentencia de la Gürtel, Mariano Rajoy defendía que «el PP es mucho más que 10 o 15 casos aislados» de corrupción, al tiempo que recordaba que «esto de la Gürtel» son cosas de «hace muchos años». 

Más de 60 casos abiertos

Sin embargo, el recuento del líder popular no es del todo exacto. Según diversos cálculos judiciales, son más de 60 los casos abiertos en la última década contra cargos, excargos y dirigentes del PP. Y no todos son de «hace muchos años». Más o menos la mitad extienden sus tentáculos a la época marianista.

El listado, entre otros muchos, recoge los casos Púnica, Lezo, Erial, Acuamed, Papeles de Bárcenas, Nóos, Taula, Brugal, Trajes, Campeón, Visita del Papa, Fórmula 1, Fitur, Emarsa, Imelsa, Funeraria, Ibatur, Mercamadrid, Opera, Pokémon, Scala. El nombre de Rajoy, más allá de Gürtel y sus diversas piezas, ni siquiera aparece en esos sumarios, pero el todavía jefe del Ejecutivo se metió de lleno en algunos de estos «charcos» con su respaldo público a algunos de los principales implicados en esos escándalos. «Vamos a hacer en España, lo que Matas en Baleares», proclamó en 2004 cerrando filas con el multi-imputado expresidente balear. «Yo te quiero Alfonso, coño, te quiero», le dijo en 2007 a Alfonso Rus, exalcalde de Xativa y uno de los principales imputados del caso Imelsa. «Fabra es un ciudadano y un político ejemplar», llegó a afirmar del expresidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, poco antes de que entrara en prisión por fraude fiscal... Sus desafortunadas frases de aliento le perseguirán por siempre.

Votación
0 votos
Comentarios

Casi una década enredado en la red de la corrupción