Rajoy destapa «los atajos» de Pedro Sánchez: «A ver quién acepta el chantaje»

ERC avanza que votará a favor del PSOE, lo que complica todavía más el apoyo de Ciudadanos a la moción de censura

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Madrid

Rajoy trató de destapar este miércoles el juego «chantajista» que mantiene el PSOE para sacar adelante su moción de censura. Lo hizo durante la sesión de control a la que se sometió su Gobierno, en lo que sirvió como un aperitivo para la gran traca final: el debate de mañana y la votación del viernes, en la que Pedro Sánchez necesita el respaldo de 176 diputados para sacar adelante su propuesta y conseguir llegar a la Moncloa.

El jefe del Ejecutivo expuso ante la Cámara las dos únicas vías con las que cuenta el líder de la oposición para triunfar, dos caminos en los que Podemos supone «un acompañante para cualquier situación». El primero de ellos, incorporando a la ecuación a Ciudadanos. El segundo, aliándose con los independentistas, un puzle al que Rajoy no dudó en referirse como «Gobierno Frankenstein». Consciente de las amplísimas diferencias que existen entre una y otra senda, y el rechazo que puede existir entre los protagonistas del primero, C's, y los del segundo (PDECat o PNV, entre otros), Rajoy denunció que el PSOE estaba empleando la política del miedo con ambos para lograr sumar apoyos para la votació: «Les están chantajeando a todos ustedes. Vamos a ver quién acepta el chantaje», cuestionó tras acusar a Sánchez de querer llegar a la Moncloa «sin pasar por las urnas, utilizando atajos y vías torticeras».

Rajoy volvió a dejar claro este miércoles que por su cabeza no pasa una convocatoria electoral: «Mi intención es cumplir el mandato de los españoles y el mandato de esta Cámara, máxime después de haber aprobado los Presupuestos», comentó, sosteniendo su discurso en aras de la «estabilidad y la incertidumbre».

El portavoz adjunto de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, en su papel habitual de mamporrero, fue el encargado de encender la chispa de un pleno que de ya por sí se preveía bronco, aunque menos que el de mañana. El diputado independentista, erigiéndose en portavoz «de todos los que son decentes», entre los que mencionó a «los feministas o a los encarcelados», invitó a Rajoy a que presentase su dimisión. Y también envió otro mensaje al PSOE, dejando bien claro que su partido votará a favor de la moción de censura: «Nos hace la misma poca gracia votar con ustedes que a ustedes votar con nosotros, pero es que echar a ladrones y a carceleros de Moncloa no es una opción, es una obligación».

 Esta confesión de Rufián en la que compromete su voto ofrece una pista de que el camino «Frankenstein» está avanzado. De todos modos, haría falta el apoyo del PNV, algo que en un primer momento parecía descartado y que en las últimas horas comienza a cobrar fuerza. Y además, en consecuencia, complica la otra vía, la de Ciudadanos, ya que resulta extremadamente complicado imaginarse a Rufián y a Rivera alinéandose en un voto que decida el futuro del país. Ya lo advirtió hace unos días el propio líder de Ciudadanos al PSOE: si querían su apoyo, nada de independentistas.

Según informan fuentes oficiales de Ciudadanos, el secretario general de esta formación, José Manuel Villegas, y el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maíllo, Villegas y Maillo han mantenido un encuentro esta misma mañana en el que los naranjas insistieron en que «la mejor solución» pasa por unas elecciones convocadas por el presidente del Gobierno, pero que «ellos se mantienen en alargar la legislatura». 

Cuatro estrategias frente a una crisis

Gonzalo Bareño
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La sentencia del caso Gürtel ha convertido el Parlamento en una complicada mesa de juego en la que, aunque casi todos comparten el objetivo de sacar a Mariano Rajoy del tablero, la partida es en realidad una pugna de todos contra todos en la que cada uno utiliza estrategias distintas en función de su propio interés. 

PSOE

Sánchez: todo o nada. La prioridad de Pedro Sánchez al presentar una rápida moción de censura era asumir el control, impedir que Ciudadanos se hiciera con el protagonismo forzando a Rajoy a convocar elecciones y aprovechar su única oportunidad de llegar a la presidencia sin ser diputado. Todo o nada. El PSOE es el menos interesado en unos comicios inmediatos en los que, según los sondeos, no le iría bien. De ahí que Sánchez establezca la necesidad de recuperar la «estabilidad» antes de llamar a unas urnas a las que no pone fecha. Difícilmente lograría la estabilidad con solo 84 escaños, pero convertirse en presidente reforzaría sus opciones de cara a los próximas elecciones. Sánchez empieza a ver muy difícil, sin embargo, que su apuesta de obligar a escoger entre él o Rajoy triunfe. Y, tras asegurar que no negociaría nada con nadie, y menos con los independentistas, varía su estrategia, ya que ofrece, también a los secesionistas, negociar la fecha de los comicios si antes le hacen presidente.

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