Madrid / Colpisa

El corazón de Carme Chacón se hartó de latir ayer al mediodía. Estaba sola en su casa de Madrid, debió de sentirse mal y se tumbó en la cama. Ya no se levantó. Su exmarido, Miguel Barroso, estaba en Denia con el hijo de ambos, también Miguel y de 9 años. La había llamado varias veces, pero no contestaba y llamó a los servicios de emergencia. Allí, acostada, la encontraron ayer a las 19.30 horas. Llevaba siete horas muertas, según el médico que certificó la defunción. La dirigente socialista, exministra de Defensa, de Vivienda y casi líder del partido, tenía 46 años. Su repentino fallecimiento conmocionó a la clase política, e incluso más allá, como se apreció en las redes sociales.

Aunque estaba casi retirada de la política desde hace dos años, era posiblemente la mujer más conocida del PSOE junto a Susana Díaz, con la que mantenía una estrecha amistad. No en vano la sevillana fue su más firme puntal en el congreso socialista de Sevilla en el 2012, aquel que perdió frente Alfredo Pérez Rubalcaba por apenas 22 votos.

Su último acto político. Chacón acompañó a Susana Díaz en la presentación de su candidatura, el pasado marzo
Su último acto político. Chacón acompañó a Susana Díaz en la presentación de su candidatura, el pasado marzo

Chacón sufría una cardiopatía congénita. «Tengo 35 pulsaciones por minuto, el corazón al revés, y un bloqueo auricular y ventricular completo», comentó en una entrevista en La Vanguardia. Aunque desde muy niña le advirtieron que debería llevar marcapasos y una vida «muy tranquila», hizo lo contrario. No llevaba marcapasos y su vida fue de todo, menos tranquila. Jugó al baloncesto hasta los 23 años y luego entrenó a equipos infantiles.

Pero para trepidante, su trayectoria política. Empezó a los 16 años, cuando se afilió a las Juventudes Socialistas; con 28 se convirtió en concejal de Esplugas de Llobregat; en el 2000 llegó al Congreso como diputada por Barcelona y se quedó 16 años. Entre medias fue casi todo. Desde ministra hasta candidata a suceder a Zapatero como líder del PSOE. El partido se dividió por la mitad. Tenía apoyos rutilantes y el aval de federaciones importantes, parecía su hora, pero cayó derrotada ante Rubalcaba por un puñado de votos.

A partir de ahí ya nada fue igual. Nunca quedó claro si por desengaño personal o político, o por problemas con su «corazón al revés», el caso es que levantó el pie y se fue apartando progresivamente de la primera línea política. Fichó como socia de un bufete de abogados de Madrid y retomó sus clases en Miami. De esa ciudad regresó el sábado.

Su última foto

Chacón colgó el sábado en Instagram una foto de su vuelo desde EE. UU. con el siguiente texto. «Volando sobre el océano rumbo #madrid #ganasdecasa #ganasdemar. Y muuuuchas ganas de @miquelete12», su hijo, de 9 años. 

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El repentino fallecimiento de Carme Chacón conmociona a la clase política