La CUP presiona a Puigdemont para que desobedezca al Constitucional

cristian reino BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

Quique García | EFE

Quiere que la Cámara autonómica ratifique la declaración de ruptura suspendida

20 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La CUP recela de cómo está transcurriendo el proceso soberanista, que a su juicio no acaba de arrancar del todo y no da pasos inequívocos de ruptura. Las declaraciones de los últimos días de destacados dirigentes de Convergència, como Artur Mas o Josep Rull, que han apuntado que CDC no es independentista sino soberanista y en el que deberían tener cabida también los contrarios a la secesión, han disparado todas las alarmas en la izquierda radical independentista, que está dispuesta a lanzar un órdago a Junts pel Sí para que aclare si está frenando o si los posicionamientos de Mas y Rull se han de interpretar en clave interna de proceso de refundación del partido.

La CUP ha registrado en la Cámara catalana una moción, que se debatirá en el pleno de los días 30 y 31, en la que insta al Ejecutivo catalán a aplicar ya la declaración independentista aprobada el 9 de noviembre del 2015 y que fue anulada por el Tribunal Constitucional.

«Instamos al Gobierno catalán a que elabore y presente a este Parlamento en un máximo de treinta días un plan de ejecución de todos y cada uno de los anexos de la declaración», dice la iniciativa parlamentaria. La moción reitera la vigencia y el contenido de la resolución e insta a la Generalitat a «no atender el contenido de la sentencia» del Constitucional.

De aprobarse, el Parlamento catalán estaría proclamando su intención de ignorar al Constitucional. La declaración anulada negaba, de hecho, la «legitimidad» y «competencia» del tribunal en Cataluña, aunque el Ejecutivo autonómico sigue recurriendo a él para resolver sus conflictos competenciales con el Gobierno central. En cualquier caso, estos días la Cámara autonómica ya inició los trabajos para elaborar la ley de la hacienda propia, punto que recoge la declaración anulada.

Socios incómodos

La moción constituye el segundo movimiento en este sentido de la formación de la izquierda radical, que está presionando a Puigdemont y a Junts pel Sí para que aceleren la desconexión. La pasada semana, en una interpelación parlamentaria, ya instó al Gobierno a que sea firme y despliegue la hoja de ruta independentista. La consejera de Presidencia, Neus Munté, respondió: «No nos temblarán las piernas. Nuestra voluntad inalterable es dejar preparado el país en 18 meses, que ahora ya son 16, para disponer de un Estado absolutamente independiente».

La cuestión es que la CUP no las tiene todas consigo, después de escuchar a Mas y Rull volviendo a hablar de CDC como una formación soberanista (no independentista) y retrocediendo una pantalla en el tablero para reclamar de nuevo el referendo y no la independencia y tras oír también a Munté que esta semana ha reconocido que, aunque van a por todas, sienten un relativo «vértigo».

La nueva moción pondrá a Junts pel Sí entre la espada y la pared y con el riesgo de volver a dividirse en una votación, pero lo que constata es que los anticapitalistas son unos socios muy incómodos. Y es que por un lado les piden pasos inequívocos de ruptura (mientras desde Junts pel Sí prefieren explorar los recovecos en la legalidad) pero por otro se niegan a apoyar al Gobierno catalán en la aprobación de los presupuestos. Mas ya les ha advertido que, si no lo hacen, Convergència dará por roto el pacto y el proceso deberá empezar de nuevo.