Sánchez refuerza su vínculo con Albert Rivera de cara al futuro y se reivindica como piedra angular para el cambio
02 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Cambio. Ese fue, por encima de cualquier otro, el eje sobre el que Pedro Sánchez construyó ayer su discurso de investidura. Antes que para acceder a la presidencia del Gobierno, el candidato pidió el apoyo de una mayoría del Congreso para sacar a Mariano Rajoy de la Moncloa y deshacer toda su obra política de los últimos cuatro años. Más que un discurso de investidura, lo que ayer planteó Sánchez fue una moción de censura. «Abandonemos las políticas del señor Rajoy. Ese es el claro mandato». Así interpretó Sánchez el resultado de las pasadas elecciones. Una afirmación que justificó en el hecho de que, a pesar de que el PP fue el más votado, el resto de fuerzas suman una mayoría porque les une, por encima de su ideología, el rechazo a Rajoy.
Presión a Podemos
No apoyarle es impedir el cambio. El segundo eje de la intervención de Sánchez fue el tratar de poner contra las cuerdas a Podemos, su aliado imprescindible para llegar a la Moncloa, bien con su abstención o con el voto a favor de su investidura. Sin hacer ninguna nueva concesión a los de Pablo Iglesias, su estrategia fue hacer un discurso muy dirigido a la calle, desgranando las medidas más claramente sociales que ha acordado con Ciudadanos, para advertir de que quien no le apoye estará impidiendo su puesta en marcha. El leitmotiv fue señalar que, aunque sus propuestas no llegan tan lejos como desearía Podemos, son mejores que las que ha dejado Rajoy y podrían aplicarse de inmediato por lo que deberían ser apoyadas. Para fijar gráficamente esa imagen y elevar al máximo la presión a Podemos, redujo la votación de hoy a «un sí o un no a Mariano Rajoy», y no un voto a favor o en contra del candidato a la presidencia.
Ataques ante propuestas
Discurso casi de oposición. El formato de la intervención elegido por Sánchez evidenció cierta dificultad para abandonar el papel de líder de la oposición. Pese a rechazar de salida convertir la investidura en un «cruce de reproches mutuos», vertió continuas acusaciones contra el líder del PP, a quien acusó de haber practicado una política «absolutista». El candidato dedicó casi toda la primera parte de su intervención a describir el estado en el que Mariano Rajoy ha dejado el país, como si se tratara de un debate de la nación, y dedicó solo la segunda parte a desglosar las reformas que ha pactado con Ciudadanos.
Piedra angular
Ocupar el centro. El discurso de Sánchez se dirigía claramente al escenario que se abre a partir del viernes. De ahí que diera por sentado que el PSOE se ha convertido en la «piedra angular» que ocupa el centro político y es el único que podrá formar Gobierno. Con ello, advertía a Podemos de que tendrá que pactar con él, ahora o después de unas nuevas elecciones, y también adelantaba que no permitirá nunca gobernar a Rajoy si finalmente intenta optar a la investidura.
Corrupción
Discurso constructivo. Frente a la dureza del ataque a las políticas de Rajoy, sorprendió la templanza con la que abordó el debate sobre la corrupción. Aunque advirtió que ha adquirido un «nivel insoportable», admitió que no solo es un problema del PP y se limitó a anunciar medidas para «prevenir, combatir y castigar». El objetivo era no romper todos los puentes con el PP.
Bloque con Ciudadanos
Reforzar el vínculo. Sánchez miraba también al futuro al tratar de reforzar su bloque con Ciudadanos. Al margen de los reiterados elogios al «coraje» de Rivera, convirtió el pacto que ha firmado con el partido naranja en su discurso de investidura. Algo que en buena medida le ata de cara al futuro. La estrategia es evidenciar que se trata de un bloque político sólido con 130 escaños que supera los 123 que tiene el PP y que por ello les corresponde formar Gobierno.
Cataluña
Cierra la puerta a los independentistas. Con el discurso de ayer, Sánchez renunció a cualquier opción de ser presidente apoyado por Podemos y con el apoyo de los independentistas, a los que no hizo ninguna concesión. Su oferta de crear una comisión bilateral Estado-Generalitat está claramente superada por los soberanistas, que solo buscan vías para alcanzar la independencia.
Admisión de la derrota
«Objetivo cumplido». El candidato acabó admitiendo implícitamente que saldrá derrotado de esta votación. Señaló por ello que el debate continuará después del viernes y justificó su iniciativa como un intento de «sacar a España del bloqueo» y de «poner en marcha el cambio». «Objetivo cumplido», concluyó.