Se avecina un invierno político muy crudo

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

01 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Si aún no había terminado agosto y el PSOE ya pedía la dimisión de Mariano Rajoy, imagínense como será el invierno. La meteorología política ofrece una previsión de tiempo muy crudo, un invierno de perros, vamos, con los políticos a mordisco limpio.

El calendario, además, lo favorece. Comenzamos septiembre y en la primera semana hay relevo en la Junta de Andalucía. Sale por piernas Griñán para que el caso de los ERE no dañe a la institución, dice, pero lo hace pidiendo a Rajoy que siga su ejemplo por el escándalo Bárcenas, que el PP se cuida de alimentar semana a semana, ahora con la supuesta destrucción del disco duro de los ordenadores del extesorero. Para la segunda semana, ahí viene la Diada catalana, que en sus preparativos cruje partidos. Ejemplo, el PSC, donde sorprende, a pesar de todo, lo claro que lo tiene su líder, Pere Navarro: derecho a decidir de los catalanes, bueno, pero el partido de los socialistas no está, ni se le espera, en el independentismo, ni tampoco entre los afligidos por no querer reconocerlo. Acaso la razón les diga a los dubitativos que separar Cataluña de España es un despropósito, pero la emoción y el ambiente les empuja a creer otra cosa. La línea divisoria entre unos catalanes y otros está cavándose profundamente sin esperar al referendo para el que Artur Mas, aunque ahogado económicamente, ya ha reservado una partida para comprar urnas, «porque las existentes son del Estado».

La agenda política augura muy mal tiempo, habida cuenta de que el curso terminará en junio del 2014 con elecciones europeas. Eso significa que estamos ya en campaña electoral, pero, por las características de la elección, con colegio electoral único nacional y, por tanto, mayor posibilidad de obtener representación parlamentaria para los pequeños, la densidad de francotiradores aumenta.