PSdeG y BNG no logran respuestas

La Voz

ESPAÑA

Pachi Vázquez mostró ayer una de las fotos de Feijoo con Marcial Dorado.
Pachi Vázquez mostró ayer una de las fotos de Feijoo con Marcial Dorado. xoán a. soler< / span>

El protagonismo de Beiras hizo que se evaporase el principal asunto de discusión: las fotos del jefe del Ejecutivo con Marcial Dorado

25 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Uno de los principales efectos que tuvo el golpe dado por Beiras en la mesa del escaño que ocupa el presidente de la Xunta es que, tal y como predijo el portavoz del BNG, Francisco Jorquera, la sesión parlamentaria acabó convertida en un «circo» del que se evaporó el principal asunto de discusión: las fotos que se hizo el ahora jefe del Ejecutivo con el narco Marcial Dorado en 1995.

El protagonismo de Beiras, que no tenía posibilidad de intervenir en la sesión de control, acabó ensombreciendo a los demás portavoces de la oposición, provocando que fueran casi inútiles los esfuerzos demostrados tanto por el líder del PSdeG, Pachi Vázquez, como por Jorquera para intentar poner a Feijoo contra las cuerdas por sus comprometidas fotos.

Aun así, ambos lo intentaron. Vázquez y Jorquera coincidieron en exhibir durante la sesión el recorte del mismo diario mexicano, que se hizo eco del reciente viaje del presidente al país norteamericano, afirmando en su titular que su presidente se había reunido con un mandatario español vinculado con un narco.

La subvención a Dorado

«Sacou o mesmo recorte, parece que en México só hai un periódico», se quejó Feijoo ante Jorquera, al que pasó a atacar de inmediato por la subvención de 125.000 euros concedida en el 2007 por una consellería gobernada por el BNG a una empresa de Marcial Dorado. «Debería dar algunha explicación», le exigió el presidente al portavoz del Bloque.

También hubo sintonía entre el PSdeG y el BNG para plantearle al líder del PPdeG preguntas muy precisas en torno a las fotografías. «¿Quen o amedrentaba», preguntaba Pachi Vázquez. «¿Quen o coaccionaba?», interpelaba Jorquera.

Con el líder socialista se empleó a fondo Feijoo, definiéndolo como «un filón electoral» para el PP. «Ten un presente penoso, un futuro curto e non me vou a deter no seu pasado», le espetó, tras acusarlo de utilizar las «insinuación» con el único ánimo de relacionarlo con actividades que tildó de «noxentas e ilegais».