Quiere capitalizar la victoria de sus correligionarios franceses
07 may 2012 . Actualizado a las 07:09 h.«Las cosas van a ir cambiando», exclamó ayer Elena Valenciano ante las Juventudes Socialistas de la Comunidad Valenciana. Desubicado como sigue cinco meses después de haber perdido con estrépito las últimas elecciones generales, el PSOE llevaba días cruzando los dedos para ver convertido en realidad lo que pronosticaban todas las encuestas, que el tantas veces tildado de anodino líder del PSF sería el próximo presidente de la República francesa. Ahora ha llegado el momento de confrontar el entusiasmo con la realidad.
«Tenemos un gobierno progresista fuerte en Andalucía, los laboristas británicos han ganado las elecciones municipales y François Hollande puede convertirse en el muro de contención contra las políticas neoliberales que rigen Europa», dijo, satisfecha, la número dos del principal partido de la oposición en la clausura del congreso de la rama juvenil del PSOE horas antes de que se materializara la victoria de Hollande. «La noticia -afirmó- es que la izquierda no ha muerto».
Escepticismo de los veteranos
Todo tiene, sin embargo, su cara B y, aunque resulte prácticamente imposible encontrar a un socialista que no afirme que el triunfo de sus colegas franceses era el escenario más deseable para el PSOE -«y también para España», añaden-, hay quien pone en solfa la capacidad del afable dirigente galo de alumbrar el renacimiento de la socialdemocracia europea; especialmente, entre los más veteranos, que no ocultan su escepticismo al comparar la figura de Hollande con las de François Mitterrand o Jacques Delors, primer presidente de la Comisión Europea.
La actual dirección del PSOE defiende aún así que su socio galo ya puede arrogarse un primer éxito: su llegada al poder ha coincidido con el reconocimiento por fin explícito de la UE de que harán falta políticas de estímulo, y no solo austeridad, para garantizar el crecimiento. La Comisión ya habla incluso de dar a los países inmersos en recesiones más largas y profundas un plazo más amplio para alcanzar el sacrosanto equilibrio presupuestario.
Los socialistas, que admiten estar encontrando serias dificultades para recuperar su conexión con la calle pese al clima de descontento contra el Gobierno, confían en que ahora se genere una suerte de efecto arrastre que los ayude a sacar la cabeza. «La verdadera alma europea es aquella que apuesta por una Europa solidaria, cohesionada y que defiende los derechos de los más débiles; esa es la Europa que empezará a ser devuelta hoy», insistió Valenciano. Nadie promete, en todo caso, un camino de rosas. Está por ver cómo se desenvuelve Hollande en el Elíseo, bajo la estresante mirada de los mercados.
Pero, al margen de sus propias cuitas nacionales, está también por demostrar que el PSOE sea capaz de capitalizar esta victoria. El punto de inflexión se espera, como pronto, para después del verano. En la dirección del PSOE admiten que, hasta entonces, el Gobierno podrá seguir tirando del argumento de la herencia recibida.
Elena valenciano asegura que «la noticia es que la izquierda no ha muerto»