De modelo a seguir para Rajoy a condenado por corrupto

Su tren de vida y gusto por el lujo le resultaron fatales

Tira de Pinto & Chinto sobre Jaume Matas

madrid / la voz

«Yo no soy un santo, he cometido muchos errores, pero no soy un delincuente». Así se expresaba Jaume Matas en una reciente entrevista televisiva. Tras la sentencia de ayer ya no podrá decir lo mismo, aunque la última palabra la tendrá el Tribunal Supremo. Presidente de Baleares (1996-99 y 2003-2007), ministro de Medio Ambiente (2000-2003), su caída ha sido espectacular, pues en menos de cinco años ha pasado de todopoderoso barón autonómico y modelo a seguir para el PP a convertirse en un apestado condenado por corrupción.

«Vamos a intentar hacer en España lo que Jaume Matas y todos vosotros hicisteis en Baleares». De esta forma Mariano Rajoy le puso como ejemplo en noviembre del 2004, nada más ser elegido líder del PP. «Le deseamos lo mejor, que se defienda y, si puede, demuestre su inocencia», dijo seis años después tras haber sido imputado en varios casos de corrupción y darse de baja en el partido. En ese mismo programa de televisión Matas señalaba que la última vez que habló con Rajoy fue en el 2007 y se quejaba de no haber recibido el mismo trato que Francisco Camps.

El ministerio y el «Prestige»

Pero en el 2004 Matas no era alguien desconocido en el PP, en el que empezó su carrera política en 1989. Tras ser director general de Presupuestos y consejero de Economía y Hacienda de Baleares, en junio de 1996 ocupó la presidencia de la comunidad. En el 2000 Aznar lo llamó al frente del Ministerio de Medio Ambiente, en el que sacó adelante un Plan Hidrológico Nacional que no llegó a aplicarse, y se vio desbordado y relegado en el desastre del Prestige, cuya gestión llevó Rajoy.

El entonces presidente del Gobierno le encomendó la reconquista de las islas en el 2003 y ganó las elecciones por mayoría absoluta. Fue la época de las grandes obras, entre ellas el velódromo de Palma Arena, el metro de Palma, el proyecto para construir una ópera sobre el mar de Santiago Calatrava. Detrás de su sonrisa, había una forma de gobernar autoritaria basada en la soberbia, el amiguismo y la obsesión por su imagen. Nadie se atrevía a contestarle.

Se volvió a presentar en el 2007, pero no logró formar Gobierno, abandonó la política y se marchó a Washington para trabajar en una empresa privada. Aquí su trayectoria vital es paralela a la de Urdangarin, que dos años más tarde también tuvo que recalar en la capital estadounidense, quizá creyendo que en la distancia estaría el olvido. Ambos se vieron obligados a regresar para dar cuenta como imputados. Su tren de vida incompatible con su sueldo, su gusto por el lujo, su sed de riqueza y su sentido de la impunidad -su mujer no dudaba en pagar con billetes de 500 euros joyas y vestidos- quedaron reflejados en el palacete valorado en cuatro millones de euros que adquirió y decoró ostentosamente. Este símbolo de su voracidad lo es ahora el de su ocaso, ya que será subastado en abril por no pagar los intereses de la hipoteca que le concedió el intervenido Banco de Valencia.

jaume matas expresidente de baleares

En el 2007, Matas pierde el Gobierno balear. Abandona la política y trabaja como asesor en Washington, a pesar de que Rajoy le pidió que siguiese un tiempo para renovar el partido.

Matas, licenciado en Empresariales y Económicas e inspector de Hacienda por oposición, trabajaba en los negocios de su familia hasta que en 1989 decide dar el salto a la política de la mano de Gabriel Cañellas, expresidente balear, que dimitiría años después implicado en un caso de corrupción. Matas dirigirá por primera vez el Ejecutivo balear entre 1996 y 1999.

Cuando el socialista Francesc Antic se hizo con el Gobierno balear en 1999, Aznar decidió nombrar a Matas ministro de Medio Ambiente para relanzar de nuevo su candidatura a la presidencia en las islas. Fue una etapa de luces y sombras. Durante la crisis del «Prestige» fue Rajoy quien asumió la responsabilidad en la gestión del naufragio. Matas tardó unos días en visitar las zonas afectadas por los vertidos.

En el 2003, Matas gana las elecciones autonómicas con mayoría absoluta. En la legislatura promovió costosas y cuestionadas obras como el velódromo Palma Arena y se codeó con artistas y famosos.

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