La turbia gestión de la empresa pública Invercaria y el fraude de los ERE irregulares están salpicando una campaña electoral aderezada, estos primeros días, por la declaración del exdirector general de Trabajo de la Junta, Francisco José Guerrero, que en su tercera jornada de interrogatorio ante la jueza Mercedes Alaya volvió a insistir en que la cúpula del Ejecutivo andaluz conocía cómo se concedían las ayudas fraudulentas. En cambio, el principal implicado en este caso negó haberse gastado dinero de las arcas públicas andaluzas en drogas y juergas, como sí que aseguró su exchófer ante la Guardia Civil. «Lo único que me gusta es el Marlboro y los gin-tonics de Beefeater de postre. Algunas tardes me tomo uno», se defendió ante la magistrada que instruye el caso.
El imputado explicó que su entonces chófer en la administración, Juan Francisco Trujillo, le pidió ayudas para unas empresas, aunque desconocía que fueran a parar a sociedades creadas por este, ya que hacía proyectos para sociedades que luego pedían subvenciones. Tras aclarar que siempre trató al conductor como «a un hijo», negó haber recibido de Trujillo parte del dinero que percibió o haberlo gastado en fiestas. «Nunca he cogido un duro de nadie», dijo, según explicaron fuentes judiciales. El exdirector general de Trabajo repitió que la cúpula del Gobierno andaluz, con mención expresa al expresidente del Ejecutivo, Manuel Chaves y el exconsejero de Empleo hasta el 2004, José Antonio Viera, conocían el procedimiento para conceder los fondos a las empresas. «Sabían y tenían que saber cómo se trabajaba en la dirección general» y, por tanto, no ignoraban la discrecionalidad del procedimiento.