Anticorrupción les reclama cantidades equivalentes a las que percibieron
18 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.En tanto la guerra política incrementa su nivel de ruido alrededor de los pasos y titubeos de la jueza Mercedes Alaya, la Fiscalía Anticorrupción sigue impávida su camino y solicitó ayer para el primer grupo de 14 imputados por el uso fraudulento de los expedientes de regulación de empleo (ERE) andaluces unas fianzas cuyo importe total alcanza los 2,85 millones de euros, cifra que se equipara a la suma de las cantidades percibidas por cada uno ellos.
Aunque Alaya aún no ha respondido a la petición fiscal, la decisión ha levantado encendidas protestas de los letrados de las defensas de los «intrusos», ya que consideran las cantidades excesivas teniendo en cuenta, argumentan, la «falta de conciencia de culpabilidad», que debería pesar, alegan, en favor de sus clientes. Los «intrusos», reprueba el abogado José Antonio Lama, se ven obligados a «soportar anticipadamente la devolución de las ayudas» pese a su «precariedad económica y su dificultad de inserción laboral».
Anticorrupción, en una comparecencia en el Juzgado de Instrucción 6 de Sevilla, opuso que las fianzas deben responder por «las cantidades ilícitamente obtenidas», con lo que adelantó que solicitará la misma medida cautelar para todas las personas implicadas en el proceso que se demuestre que se beneficiaron de «enriquecimientos ilícitos».
Según figura en el acta de la Audiencia de Sevilla, a la que tuvo acceso Efe, la mayor de las reclamaciones pedidas por la Fiscalía es para Antonio A.G., que deberá depositar fianza por los 570.000 euros que recibió como beneficiario de una póliza de seguros.
Arenas vuelve a señalar a Griñán y a Chaves
Las decisiones de la jueza y la Fiscalía mantienen el caso de los ERE fraudulentos pagados con dinero público en el candelero. Lo que aprovechó ayer el líder del PP andaluz, Javier Arenas, para insistir en que el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, y su antecesor, Manuel Chaves, son los verdaderos «artífices» de la trama, y que las «víctimas» son los trabajadores y los parados. Mientras ajustaba sus ataques, amamantaba con un biberón a un ternero en su visita a una granja de Andújar.