Mayoría absoluta ambiental del PP

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Los nubarrones sobre las autonomías amargan el triunfo popular

05 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Quince días después del batacazo electoral del PSOE -esperado, pero no tanto-, el clima del país es bien distinto, porque sus personajes principales han cambiado el papel: Zapatero aparece por primera vez alicaído, como cualquiera que se va; Rubalcaba se muestra confiado y asegura que hay gasolina parlamentaria para acabar la legislatura después de verse con catalanes y vascos; y Rajoy se siente ya presidente y habla como tal. De paso, los empresarios madrileños han boicoteado el acuerdo para el pacto social que parecía listo para la firma. Hay una mayoría absoluta ambiental del PP y la aprovechan como si fuera real.

Han sido dos semanas muy difíciles: la primera para digerir el vuelco del mapa político del país que ha dejado sin perspectiva laboral a miles de cargos de confianza de las autoridades desalojadas del poder. Francesc, uno de estos profesionales, sabía que los socialistas perderían el Ayuntamiento de Barcelona, pero esperaba encontrar refugio profesional en la Diputación de Barcelona. Pero todo será tan convergente en Cataluña a partir de ahora como popular en el resto de España, excepto en algunos oasis del desierto socialista. Pocos más que Vigo, Soria, Zaragoza, si la Virgen del Pilar no los desampara, y Gijón, si la de Covadonga se le aparece a Cascos. En el cinturón de Madrid la patrona de los socialistas en la cuerda floja se llama santa Rosa (Díez, por supuesto) de milagros imprevisibles. Y en Extremadura, el milagro de mantener a Fernández Vara como presidente está en manos de Izquierda Unida, que siempre tuvo problemas de fe.

La última semana ha sido peor para el país porque han comenzado a aparecer la cuentas dramáticas de las autonomías. Rajoy les preguntó esta semana a sus nuevos y viejos barones si era verdad que pagaban a proveedores a seiscientos días, pero el valenciano Camps y el murciano Valcárcel, los campeones del impago, enmudecieron. Solo habló el gallego Núñez Feijoo para confirmarlo desde la tranquilidad de que Galicia pertenece a ese club. Pero aún falta contar lo de los ayuntamientos. Llegaron exhaustos al 22-M casi todos, y algunos, como el de Madrid, pertenecen a los más endeudados del mundo.

Con las cuentas quebradas y el Banco de España exigiendo que se controlen los déficits autonómicos, Alemania nos regaló la crisis envenenada de los pepinos, que ha machacado el campo mediterráneo. Ha sido muy duro porque los analistas internacionales estaban tranquilos ya sobre España y ahora no dejan de preguntar por la agricultura y por las comunidades. Es bueno que Rajoy tome conciencia de la difícil situación de la caja, pero conviene que su partido no lance al mundo noticias como la de que no se pueden pagar las nóminas de los funcionarios en Castilla-La Mancha.

Funcas ha dado a conocer un estudio sobre el peso de los funcionarios en el sistema productivo español. Hay más funcionarios que empleados en el comercio y la hostelería. Los avances informáticos de décadas que sirvieron para reducir empleados en la empresa privada parece que tuvieron un efecto inverso en las Administraciones. No quedará así porque, como dice el sociólogo Jordi Borja, se ha creado una dualidad insostenible: «Media sociedad no tiene empleo, o está en precario, o en peligro, y a la otra media se le asegura de por vida». También habrá que afrontar eso.