El vicepresidente del Poder Judicial decide abstenerse en el expediente a Garzón

Mateo Balín

ESPAÑA

De Rosa rechaza, no obstante, los argumentos del juez y le reprocha que investigara los GAL al dejar Interior

17 mar 2010 . Actualizado a las 12:16 h.

La batalla de las recusaciones en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por el expediente de suspensión abierto a Baltasar Garzón se cobró ayer una nueva víctima. Y no cualquiera. El vicepresidente Fernando de Rosa decidió apartarse de su tramitación para «preservar la independencia del consejo» y su «honorabilidad». El que fue consejero de Justicia de la Comunidad Valenciana con Francisco Camps comunicó su renuncia en un escrito con múltiples peros. Sin embargo, finalmente capituló a la petición de Garzón, que había reclamado su abstención en el proceso por «enemistad manifiesta».

La abstención de De Rosa se suma a la de la vocal Margarita Robles, quien también había sido recusada por el juez por el mismo motivo, y que ya decidió apartarse la semana pasada. En cambio, la tercera vocal recusada por el juez, Gema Gallego, comunicó el lunes por la noche en un sucinto escrito que rechazaba apartarse.

El vicepresidente del consejo expone como argumento central de su abstención salvaguardar la libertad del órgano judicial. No obstante, advierte a continuación: «Quiero dejar claro que no reconozco ninguna de las causas que ha esgrimido el juez Garzón para recusarme». De Rosa profundiza en su escrito remitido a la comisión permanente que el «debate no ha de centrarse en si los vocales recusados deben o no abstener en este supuesto, sino en saber si un magistrado contra el que se han admitido tres querellas, hecho insólito en la historia de la Justicia española, puede continuar ejerciendo sus funciones jurisdiccionales hasta que el tribunal penal competente se pronuncie sobre cada uno de esos delitos».

Reproches

Uno de los argumentos de Garzón para recusar a De Rosa era la relación de amistad de este con el presidente valenciano Francisco Camps. De Rosa, quien fue consejero de Justicia en aquella comunidad entre julio del 2007 y septiembre del 2008, período en el que ya estaban en marcha las diligencias policiales sobre la trama corrupta, reconoce efectivamente su «relación de amistad», pero alega que esta circunstancia no justifica que se pueda poner en entredicho su «objetividad de juicio». En cualquier caso, señala, «esta relación amistosa en ningún caso lleva aparejada una enemistad hacia Garzón».

De Rosa recuerda a Garzón que no puede pasar por alto una circunstancia que le «sorprende»: que el juez lo recusase por trabajar para la Comunidad Valenciana cuando el propio Garzón, reincorporado a la función jurisdiccional tras su paso por el Ministerio del Interior en los noventa, «no tuvo reparos en instruir actuaciones penales contra personas con las que mantuvo una estrecha relación de servicio durante su tiempo de permanencia en la Administración pública», en referencia a sus instrucciones sobre la guerra sucia de los GAL. Unas investigaciones que Robles, cuando se inhibió, también le reprochó.

La decisión sobre las recusaciones reclamadas por Garzón se decidirá en el pleno del consejo de la próxima semana, aunque todo hace indicar que se aceptará la decisión de abstenerse tanto de Fernando De Rosa como de Margarita Robles.

Recusaciones rechazadas

Por otra parte, la comisión permanente rechazó las recusaciones de tres vocales pedidas por los abogados querellantes de Garzón en la causa de los cursos de Nueva York, al argumentar que los letrados son ajenos al procedimiento de suspensión que se sigue en el consejo contra el juez de la Audiencia Nacional.