La artista Dara y su tema «Bangaranga» convencieron al jurado profesional y a la audiencia en una final de infarto
17 may 2026 . Actualizado a las 01:27 h.Bulgaria dio la sorpresa y se proclamó este sábado vencedora del Festival de Eurovisión con la canción Bangaranga por delante de Israel, Rumanía, Australia e Italia, que completaron los cinco primeros puestos del certamen. Dara, una estrella en su país, logró ser la más votada tanto en el voto de los jurados de expertos como en el televoto con una canción de popo electrónico que utiliza también como base el folclore de su país.
Durante unos minutos, las posibilidades de que Israel ganara el concurso fueron muy altas. La actuación del israelí Noam Bettan transcurrió con total normalidad, sin los abucheos que en ediciones anteriores recibieron los representantes de este país. Bettan, hijo de emigrantes franceses, cantó con solvencia en hebreo, francés e inglés una balada titulada Michelle. Sin embargo, cuando se conoció el resultado del televoto, muy positivo para ellos otra vez y por eso, bajo sospecha, los abucheos aparecieron en el estadio.
El festival quiso en su 70 edición hacer un guiño a la nostalgia, y cantantes actuales interpretaron temas legendarios de la historia de Eurovisión, como Volare, Congratulations, Waterloo o Euphoria, pero nada pudo borrar la sensación de que la fiesta, otra vez, no iba a tener tanta gracia.
La geopolítica volvió a marcar, como en los dos años anteriores, el evento musical. España (ausente por primera vez desde 1961) y otros cuatro países, Islandia, Eslovenia, Países Bajos e Irlanda, boicotearon la cita en protesta por la participación de Israel, señalada por la guerra de Gaza. España, una de las big five (junto a Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, las cinco cadenas públicas que más contribuyen económicamente al festival), siguió ejerciendo este sábado presión contra Eurovisión a través de la televisión pública.
RTVE no retransmitió el festival, que este año solo pudo seguirse en España a través de YouTube, pero sí lanzó durante toda la jornada en sus canales este mensaje: «Eurovisión es un concurso, los derechos humanos no lo son. No hay espacio para la indiferencia. Paz y justicia para Gaza».
En Viena, horas antes del concurso, miles de personas se manifestaron el sábado antes del festival para para rechazar la presencia de Israel. Bajo el lema «Ningún escenario para el genocidio», lamentaron que el espectáculo televisivo sirva como «propaganda» para el Gobierno de Benjamin Netanyahu.
Además, el presidente de RTVE, José Pablo López, criticó las declaraciones del director de Eurovisión, Martin Green, que abrió la puerta a una posible vuelta de Rusia, sancionada desde 2022 por la invasión de Ucrania.
Green indicó en una entrevista que «la invasión de otro país no es motivo de exclusión de Eurovisión», unas afirmaciones que López rebatió en su cuenta de X porque «destruyen la imagen del concurso y dificultan el regreso de España». «Es hora de un tiempo nuevo en Eurovisión», zanjó López, que consideró que Green pretende, con una posible readmisión de Rusia, justificar la presencia de Israel.
«Responsabilidad y humanidad»
El viernes, también en la red social X, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también defendió la postura española de no acudir al festival. «Este año no estaremos en Eurovisión, pero lo haremos con la convicción de estar en el lado correcto de la historia. Por coherencia, responsabilidad y humanidad», escribió.
Los conflictos internacionales están suponiendo un revés para el prestigio, y también para las audiencias, de Eurovisión. Este año tomaron parte en el certamen un total de 35 países, de los que 25 estuvieron el sábado en la final. La audiencia estimada del concurso en esta edición era de 166 millones de personas, según los cálculos de los organizadores, por debajo de los 183 de 2021, el año anterior a la invasión de Ucrania por parte de Rusia.