El lendakari ratifica que «no hay nada que hablar ni que negociar con una organización terrorista»
03 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Ni una grieta ni una duda. Todas las altas instituciones del Estado, todos los poderes que condicionan y dirigen la lucha antiterrorista, han salido en tromba en menos de 24 horas para lanzar un mensaje unánime y contundente, como no se escuchaba en años. Cuando ETA parece haber movilizado por completo su castigada estructura para ensangrentar el verano y tratar de forzar con una cadena de crímenes y masacres un nuevo proceso de diálogo, el Rey, los Gobiernos español y vasco y todos los partidos democráticos han contestado rápido y al unísono: las puertas de la negociación con los terroristas están cerradas y ya no se volverán a abrir.
No es una suma de casualidades. Don Juan Carlos, obligado por su cargo a un habitual tono diplomático e institucional, sorprendió el sábado, a su llegada a Palma de Mallorca, por la claridad y contundencia de sus declaraciones espontáneas a los periodistas: «Seguiremos dándoles en la cabeza, hay que combatirlos hasta acabar con ellos».
La confirmación de lo medido y premeditado de las palabras del Rey se vio en muy pocas horas. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, el responsable directo de la lucha antiterrorista, afirmó ayer, en nombre del Gobierno español y sin matiz alguno, que «vamos a derrotar a ETA» y que «acabaremos con ellos sin diálogo».
«El final de la banda no va a ser dialogado, eso ya no se va a producir; la democracia lo ha intentado tres veces y no vamos a volver a hacerlo; o lo dejan o las fuerzas de seguridad, los fiscales y los jueces se lo harán dejar», aseguró en declaraciones a la Ser.
Solo unos minutos después, el líder del PP ratificó desde Cambados la estrategia común. Mariano Rajoy indicó que las afirmaciones del Rey a su llegada a Palma no le pueden parecer «más adecuadas» y añadió que «lo que hay que hacer [con ETA] es ir a por ellos».
La guinda de la unidad contra ETA la puso, también ayer, el lendakari Patxi López, que ha integrado al Gobierno vasco como pieza clave en la estrategia para lograr el final de la banda. «Hay que decir a los etarras muy claramente que no hay nada que hablar y negociar con una banda terrorista, porque su único destino es desaparecer; lo fundamental es que ETA tiene que saber, y lo sabe, que ha perdido esta batalla, porque no va conseguir nunca nada», concluyó en una entrevista publicada en El Correo.
«Débiles y enloquecidos»
Las instituciones del Estado, tras la espiral terrorista vivida esta semana, necesitaban comunicar a ETA con urgencia que haga lo que haga, por cruel y sanguinaria que sea la campaña de atentados que puede tener planeada para este verano, todo ese dolor y esa violencia va a ser inútil. Que da igual que vuelvan a lograr burlar los controles que la Guardia Civil, la policía y la Ertzaintza han extendido hasta el último rincón del país y consigan engrosar su lista de crímenes, porque la única orden que tienen las fuerzas de seguridad es detenerlos y los poderes públicos no negociarán más.
El hecho más dramático ha sido el doble asesinato de los guardias civiles de Mallorca, pero el elemento que encendió las alarmas fue la furgoneta bomba de Burgos. De ahí, el mensaje unitario de las instituciones en voz de Pérez Rubalcaba: «Cuantas más detenciones se producen más necesitan hacer algo para decir al mundo que no están derrotados». Y añadió: «Cuanto más débiles son, más asesinos pueden llegar a ser. Cada jefe que llega es más asesino si cabe».