Los dos antecesores de Martitegi también fueron detenidos en el sur de Francia, pero ninguno operaba cerca del País Vasco. Tras la caída de Txeroki el 17 de noviembre del 2008, veinte días después fue arrestado su sucesor, Aitzol Iriondo, Gurbitz. Los tres se curtieron en la violencia callejera.
Garikoitz Aspiazu fue detenido en la localidad pirenaica de Cauterets, cerca de Lourdes, mientras dormía con la también huida Leire López. La policía francesa los había estado siguiendo gracias a que se desplazaban en un coche con placas de matrícula imposibles. En este caso fue fundamental la ayuda de EE.?UU. ya que rastreó los correos electrónicos de Txeroki. Este fue quien acabó con la tregua al ordenar el atentado en la T-4 de Barajas y, además, ha sido señalado como el inductor del asesinato de dos guardias civiles en Capbreton. El etarra, considerado uno de los más sanguinarios, fue quien dio luz verde a todos los asesinatos en los últimos cinco años.
Aitzol Iriondo cayó en manos de las fuerzas de seguridad cuando acudía a una cita acompañado de sus dos lugartenientes; todos iban armados. La captura también tuvo lugar en la zona pirenaica, a 50 kilómetros de donde había sido detenido Txeroki, gracias a la cooperación entre la policía gala y la Guardia Civil. Horas más tarde, la policía detenía a otros tres etarras en Irún. Se cree que Gurbitz fue el autor de los disparos que acabaron con la vida de los guardias civiles en Capbreton. En esos veinte días que Aitzol Iriondo estuvo al mando de ETA se produjo un asesinato.