Una cita devaluada sobre economía

ESPAÑA

PSOE y PP rebajan cualquier expectativa de pacto de Estado entre Zapatero y Rajoy para hacer frente a la crisis e inciden en las diferencias antes de la reunión en la Moncloa

30 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Zapatero y Rajoy llevan meses anunciando su disposición a alcanzar grandes pactos de Estado. Pero, más allá del reparto aritmético de jueces en el Consejo General del Poder Judicial, uno y otro parecen haber sentido vértigo ante la posibilidad de llegar a un verdadero acuerdo de Estado sobre el problema más grave: la crisis económica. Tras el anuncio de Zapatero de que invitaría a Rajoy para hablar de economía, ayer PSOE y PP confirmaron que habrá reunión, pero ambos se encargaron de rebajar cualquier expectativa de que se apruebe un paquete de medidas pactadas contra la crisis, al estilo de lo que está sucediendo en Estados Unidos entre demócratas y republicanos.

No hablarán de Presupuestos

El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, aseguró que en la reunión no se hablará de Presupuestos, algo lógico, ya que las cuentas públicas se presentan hoy sin que haya habido ningún diálogo con el PP. Pero incidió en que tampoco se está planteando ningún pacto de Estado. «Se trata de una reunión para hacer una reflexión compartida sobre la situación económica y ver el horizonte y las perspectivas», dijo, desinflando cualquier esperanza sobre los resultados de la cita.

Tampoco el PP dio relevancia al hecho de que por primera vez Zapatero llame a Rajoy para hablar de economía. La secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, afirmó que su partido tiene «dudas» sobre las verdaderas intenciones del presidente. Y advirtió de entrada que Rajoy no está dispuesto a acudir a la Moncloa para «ayudar a una operación de márketing de Rodríguez Zapatero». Agregó que el PP es un «partido responsable» y está dispuesto a «hablar para buscar soluciones», pero no para «hacerse una foto».

En ese clima de desconfianza mutua, populares y socialistas prefirieron insistir en las diferencias y descalificaciones en lugar de buscar puntos de acercamiento en las horas previas a la reunión, todavía sin fecha. «Esta es la hora de los políticos serios, no de los oportunistas», advirtió Blanco tras presidir en ausencia de Zapatero la reunión de la ejecutiva del PSOE a la que Pedro Solbes presentó los Presupuestos del 2009. Y acto seguido se dirigió directamente a Rajoy para pedirle que abandone «la demagogia, el oportunismo y que piense por una vez en los españoles» para «arrimar el hombro y remar a favor de España». El PSOE está dispuesto a incluir al PP en su ronda de conversaciones para buscar soluciones a la crisis. Pero advirtió de que hay cuestiones «irrenunciables» para los socialistas, por lo que cualquier acuerdo con los populares está ligado a que estos no pidan renunciar «a los compromisos sociales, a preparar a España para el futuro o que relajemos la austeridad y el control de déficit».

Poco margen del Gobierno

No menos dura se mostró la popular De Cospedal con Zapatero, al que acusó de haber actuado con «soberbia» y de haber «despreciado olímpicamente» las iniciativas que el PP le ha presentado contra la crisis. En el PP ha sentado muy mal que la invitación de Zapatero a Rajoy se haga después de que el Gobierno ya haya aprobado los Presupuestos, para lo que «ha hablado con todos los grupos menos con el popular». Por ello, la número dos del PP expresó sus «dudas» ante las «auténticas intenciones» del presidente del Gobierno. Aun así, los populares creen que todavía hay «margen» para llegar a acuerdos sobre la política presupuestaria durante la tramitación parlamentaria de las cuentas públicas, por lo que sería «muy mala señal» que en la reunión de la Moncloa no se hablara de Presupuestos, como adelantó Blanco.

Lo cierto es que el Gobierno tiene muy poco margen para redistribuir los Presupuestos que se presentan hoy. Al contrario, serán el PNV y el BNG, los dos únicos partidos que pueden dar al PSOE la mayoría necesaria para aprobarlos, los que trataran de modificar las cuentas públicas que hoy dibuje Solbes de acuerdo a los intereses de sus respectivas comunidades.